El largometraje es una ampliación de lo que Alice Douard ya contó en su corto L’attente (2022) y era su manera personal de enseñar los referentes que ella no tuvo. “Yo misma soy madre de una niña que no di a luz, y es muy extraño decir que voy a iniciar un proceso de adopción de una niña que deseaba, esperé, acompañé en el embarazo… y ese fue el punto de partida: cuando estaba pasando por este embarazo, que no era un embarazo, me dije a mí misma: ‘es absolutamente increíble, no tengo nada que pueda ayudarme a pasar por esto’, y sentí que necesitábamos modelos”, explicaba Douard durante los encuentros de Unifrance en París.
Desarrolló ambas películas a la vez y las dos se estrenaron después de que cambiara la ley en Francia. “Uno ve Francia como un país avanzado y no lo es tanto… En 2013, pudimos casarnos [matrimonios del mismo género] y se permitía al cónyuge adoptar, pero hubo una gran protesta en las calles contra esa ley, funcionó y, finalmente, desde 2021 podemos reconocer legalmente al niño antes del nacimiento, ya no hace falta adoptar. Pero no lo tomo como una ofensa, cuando tenía 20 años pensé que nunca podría tener hijos y ahora es posible… siempre veo el vaso medio lleno. Soy muy positiva”. Y ese optimismo se lo ha pasado a la película, iluminada y guiada a través de la mirada de Céline, a la que rueda como si de John Connor en Terminator 2 se tratara. “Sí, fue una gran referencia para mí en la puesta en escena, en la relación que tienen entre los personajes, el vestuario, el escenario y la distancia que mantiene la cámara con el personaje”, explica la directora.
El optimismo es “una forma de activismo” para Douard, que no quería un filme queer dramático. “No quería proponer algo por enfado, sino buscando una reconciliación, por eso mi idea era que la película fuera muy universal y que incluso las personas ajenas al tema pudieran reconocerse en ella. Y muchos hombres que la han visto, que son padres, se reconocen en Céline. Y también muchas madres en esa búsqueda personal sobre qué madre quiere ser y cuánto va a sacrificar su trabajo (como DJ en discotecas) por su hija”. Una subtrama que introduce a través del personaje de la madre de Céline, una violinista de éxito que sí decidió priorizar su carrera “con todas sus consecuencias”. “Si tu trabajo es tu pasión, siempre te preguntas por qué tendrías que sacrificar algo —concluye la directora—, pero tienes que adaptarte constantemente, porque la vida cambia, obviamente”.