La primera serie de ficción creada por Carles Porta recrea el caso de Manuel Brito y Francisco Javier Picatoste, dos presos fugados cuya huida puso en jaque a los Mossos d’Esquadra durante 33 días.
Mañana llega a Movistar Plus+ 33 días, la primera serie de ficción creada por el periodista de investigación Carles Porta (Crímenes, Tor). La producción recrea uno de los sucesos más mediáticos de la crónica negra catalana: la fuga de Manuel Brito y Francisco Javier Picatoste, dos presos que lograron escapar de la cárcel de Lleida y permanecieron huidos durante 33 días.
Los hechos se remontan a octubre de 2001. Manuel Brito, que cumplía condena por asesinato, consiguió fugarse gracias a la ayuda de Francisco Javier Picatoste, un preso condenado por robo con el que compartía celda. Juntos iniciaron una huida que los llevó hasta la sierra de Collserola, en Barcelona, mientras las fuerzas de seguridad desplegaban un amplio operativo para intentar localizarlos.
Aquellos 33 días dieron nombre a la serie, protagonizada por Julián Villagrán y José Manuel Poga. En la ficción, sin embargo, los personajes cambian de identidad: Poga interpreta a Juan José Prieto, inspirado en Brito, mientras que Villagrán da vida a Mateo Calatrava, trasunto de Picatoste. Completan el reparto Nausicaa Bonnín y Pau Durà como los agentes encargados de perseguir a los fugitivos.
La idea de convertir este caso en una serie nació de José Antonio Antón, director general de Atresmedia, que propuso a Carles Porta que su primera incursión en la ficción estuviera basada precisamente en el primer caso que investigó para Crímenes. El periodista reconoce que también era la historia que tenía en mente si algún día daba el salto al género. «Todo lo que sucedió, los personajes y lo que no se había contado merecían una ficción».
Aunque Porta se define como un defensor de la no ficción, aceptó el reto rodeándose de un equipo de primer nivel. Destaca el trabajo de la directora Anaïs Pareto, a la que define como «la heroína de esta historia»; de los guionistas Javier Olivares y Jordi Calafí, y de José Manuel Poga y Julián Villagrán, de quienes asegura que permanecían metidos en sus personajes incluso cuando terminaba el rodaje. «A mí muy poca gente me cuestiona en la no ficción. En la ficción, igualar o competir con lo bueno que se está haciendo es muy difícil».
Lo que la investigación nunca llegó a explicar
Uno de los objetivos de 33 días ha sido utilizar las herramientas de la ficción para explorar los vacíos que dejó la investigación real. Una de las grandes incógnitas del caso fue por qué Picatoste decidió ayudar a escapar a Brito, llegando incluso a disparar contra dos Mossos d’Esquadra. «No se resolvió nunca esta pregunta y nosotros vamos un poquitín más lejos y nos atrevemos a viajar en ese camino».
La serie también imagina cómo transcurrieron los días de la huida y la compleja relación entre ambos fugitivos, a la que Porta define como «una historia de amor en lenguaje de true crime«, marcada por la dependencia entre dos hombres completamente opuestos. Además, 33 días muestra la investigación de los Mossos d’Esquadra, que entonces afrontaban uno de sus primeros grandes casos. La ficción incorpora algunos cambios —como modificar el sexo de uno de los agentes heridos o condensar determinados personajes y conflictos—, pero Porta insiste en que el rigor siempre fue una prioridad. También explica que decidieron no profundizar en las víctimas directas del caso después de hablar con ellas. «Hablamos con las víctimas y llegamos a la conclusión de que no era una situación que teníamos que incrementar porque estaban todavía demasiado afectados. Creímos que contando lo que pasó era suficiente».