Vuelven los planes calculados al milímetro, los robos a priori imposibles y el amor, el desamor y la intensidad. La banda se reúne de nuevo en Berlín y la dama del armiño y esta vez nos llevan a Sevilla. Nos lo cuenta uno de sus protagonistas, Joel Sánchez.
Joel Sánchez (Lanzarote, 1996) tenía ganas de reencontrarse con Bruce, ese atractivo ladrón del que Andrés de Fonollosa, aka Berlín (Pedro Alonso), decía en la primera temporada de la serie que “apostarías que no hay nada en su cabeza y perderías”. Cómo no iba a tener ganas si se trata de reencontrarse con el que fuera su primer personaje como actor, ese para el que le llamaron las directoras de casting Eva Leira y Yolanda Serrano.
Buscaban caras nuevas. Joel se había instalado en Madrid y se dio un año para ver si su carrera como modelo despegaba. Si no, volvería a la senda de la Ingeniería de Organización Industrial que había estudiado. Desde entonces, a Eva y Yolanda las llama sus “hadas madrinas” y asegura que Berlín siempre va a ser un sí. En este caso, en la segunda temporada, para viajar hasta Sevilla a robar el cuadro de Leonardo da Vinci, La dama del armiño. O, al menos, fingirlo. Junto a la banda original (Alonso, Sánchez, Tristán, Ulloa, Michelle Jenner, Julio Peña y Begoña Vargas), veremos a Inma Cuesta o Marta Nieto.

¿Cómo te has encontrado a Bruce?
Con más capas. Va a tener controversias emocionales que va a tener que aprender a gestionar y está descubriéndose en una etapa de madurez. En esta segunda temporada, puede funcionar hasta de pegamento. Bruce tiene una sensibilidad y una capacidad empática que hace que la banda en ciertos momentos se una o se quiten roces.
¿Y la banda? ¿Qué sensación te dio cuando leíste el guion?
Me pareció algo bastante cómico, con todos esos flashbacks, pero, salvo el personaje de Tristán [Ulloa], yo les vi bien, cada uno en su universo… y por eso volvemos a robar.
El rodaje de la primera temporada de Berlín fue tu primera vez como actor. ¿Cómo has vivido el de la segunda temporada?
Han sido ocho meses increíbles, con muchas ganas de hacer el proyecto. Yo me lo paso muy bien en el rodaje porque es como estar en un recreo: si no estoy grabando una secuencia, estoy detrás viendo cómo montan la cámara, el plano, siempre me entretengo y se me pasa volando.
Álex Pina y Esther Martínez Lobato reescriben los guiones conforme se graba. ¿Cómo te llevas con esta manera de trabajar?
Es bonito tener que esperar a ver qué pasa en el siguiente capítulo, no tenerlos escritos ya de una. Eso te hace coger el rodaje como si fueras el propio personaje porque no sabes realmente lo que le va a pasar.

¿Hay algún ladrón mítico o actor que te haya servido de inspiración?
Cuando me cogieron para el proyecto, me fijé mucho en las películas de Ocean’s Eleven, en el personaje de Brad Pitt porque siempre estaba comiendo, con esa chulería, pero luego es un tío profesional en el atraco, está para los compañeros.
Entraste en el mundo de la interpretación hace tres años por la puerta grande. ¿Cómo se vive algo así: el reto profesional que supone, la fama mundial…?
La gente te dice que qué suerte Netflix y vale, la suerte es que me han cogido, pero luego tienes que grabar en un proyecto de este calibre y el síndrome del impostor lo tienes presente en el día a día porque te entra el pensamiento de que no estarán a gusto, qué hago aquí. Controlar a mi Pepito Grillo fue lo que más me costó en los primeros meses de rodaje. La fama tampoco ha sido tan heavy. Me pilló con 27 años, sí que tengo seguidores en una red social, pero no es algo que me quita mucho tiempo de pensar. Obviamente, estoy agradecido por este proyecto, porque he conseguido empalmar otros y ahora, económicamente hablando, estoy mucho mejor que antes.
¿Cómo te vas llevando con ese Pepito Grillo? ¿Has tirado de formación para combatirlo?
He estado leyendo muchos libros de coach, tengo amigos que han estudiado interpretación y me he puesto con ellos a hacer cosillas, pero cursos como tal no he hecho. También porque en su momento quería apuntarme en uno de la escuela que tienen Eva y Yolanda y me dijeron que no, que tengo una espontaneidad muy mía. Me estoy centrando en buscar seminarios que sean más técnicos de colocación de voz, de guion, para poder hacer un análisis de texto mucho más completo. También creo que conforme te vayan llegando personajes, tú vas a tener que ir descubriendo herramientas nuevas.
Parece que lo estás disfrutando
Es un proceso que me recuerda a esa etapa de niño cuando te ponías a jugar a polis y cacos, y nadie te tenía que decir cómo se hacía de poli, simplemente hacías tu poli. Para mí, eso es un poco la interpretación, no hay mejor o peor, tienes tu versión, tu perspectiva de la vida y lo has enfocado así.
Y a futuro, ¿tienes algún proyecto que se pueda contar ya?
No tengo ningún proyecto entre manos, hace nada hice unos castings para unos proyectitos de prota, uno de ellos internacional, así practicando el pitenglish [risas].