Durante la rueda de prensa de El ser querido en Cannes, Javier Bardem acaparó la mayor parte de la atención con sus declaraciones sobre Gaza y masculinidades tóxicas.
Javier Bardem no se rinde. En la rueda de prensa de la película de Rodrigo Sorogoyen, El ser querido, que había obtenido siete minutos de aplausos la noche anterior, el actor abordó sin titubear la polémica en torno a su postura sobre la guerra en Gaza y las posibles consecuencias para su carrera en Hollywood. Lo hizo con declaraciones contundentes, reiterando que no tiene intención de guardar silencio.
“El miedo existe, por supuesto, pero hay que hacer cosas incluso cuando se tiene miedo”, declaró en la rueda de prensa junto a parte del equipo de la película, Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña, Victoria Luengo y Marina Foïs. “Necesito poder mirarme al espejo y a los ojos. Mi madre me enseñó a ser quien soy. No hay plan B, y estoy dispuesto a aceptar todas las consecuencias”.
Y aun así volvió a afirmar que su voz alta y clara contra el genocidio en Gaza (con la que llegó a gritar Free Palestine en la misma gala de los Oscar, donde nadie más se atrevió) y otras injusticias del mundo, no está teniendo de momento consecuencias para él: “He recibido muchas propuestas de EE UU, Europa, Latinoamérica y España. Esto me hace pensar que las cosas están cambiando”, dijo y admitió que no puede asegurar que haya una lista negra en los estudios de Hollywood, como se dice.
Con esa contundencia y coherencia se manifestó de nuevo contra el genocidio en Cannes: “No puede haber justificación, no puede haber explicación para este genocidio. El genocidio es un hecho. Se puede intentar refutar esta definición, explicarla o justificarla, pero sigue siendo un hecho”. Y se alargó, no hay medias tintas sobre algo así:“Si lo justificas con tu silencio o tu apoyo, entonces eres pro-genocidio. Para mí, estos son hechos”.
Pero, al menos, ve algo de esperanza en hacia dónde está yendo el mundo, tanto en la sociedad (“Todos están empezando a comprender –gracias a los jóvenes, que son mucho más conscientes de las situaciones que vemos a diario en nuestros teléfonos y pantallas– que todo esto es inaceptable”), como dentro de la industria cinematográfica: “Creo que quienes crean las llamadas listas negras acabarán siendo expuestos públicamente. Y serán ellos quienes sufran las consecuencias, al menos socialmente. Es un cambio enorme”.
También se extendió hablando de la violencia machista en España, relacionándola con la masculinidad tóxica reflejada en la película de Sorogoyen: “Estamos matando mujeres porque algunos hombres creen que son de su propiedad. Es increíble que esto esté casi normalizado”, ha dicho. Y se lo ha llevado a los líderes del mundo, atacando a Donald Trump, Vladimir Putin o Benjamin Netanyahu, acusándolos de encarnar una cultura de la fuerza y la opresión. “Es un comportamiento masculino tóxico”, dijo Bardem. “Estos hombres piensan: ‘Lo mío es más grande que lo tuyo, y ahora te voy a bombardear”.