Crítica de ‘Hoppers’: Castores insurgentes contra la maquinaria del poder

Crítica de ‘Hoppers’: Castores insurgentes contra la maquinaria del poder

Crítica de 'Hoppers', la nueva película de Pixar, un cuento ecologista que llega a los cines el viernes 6 de marzo.

Una aventura animada de vocación ambientalista que, aun lejos de la brillantez de los clásicos de Pixar, encuentra en su ritmo vertiginoso y su humor de raíz cartoon una energía contagiosa.

★★★

Mabel, una adolescente amante de la naturaleza y el mundo animal, decide tomar cartas en el asunto cuando descubre que el alcalde de su ciudad tiene pensado, con la intención de construir una autovía de circunvalación, destruir el paraje lacustre junto al que ella creció. Pronto, y gracias a un proyecto secreto de su profesora de ciencias, Mabel podrá transferir su mente al cuerpo de un castor robot, logrando infiltrarse en el reino animal y luchando por unir a las diferentes especies por un objetivo común: salvar su hábitat. Si bien es cierto que, en su conjunto, Hoppers resulta ser una aventura más rutinaria que aquellas que en su día hicieron grande a Pixar, hay tres grandes aciertos que no pueden negársele a este film dirigido por Daniel Chong: su vertiginoso y exquisito sentido del ritmo, milimétricamente calibrado; el ingenioso y delirante trabajo con el humor cartoon que atraviesa la película de principio a fin; y un corazón auténtico y comprometido, despojado de toda afectación, que celebra la valentía, la rebelión y la importancia de los vínculos colectivos. No hay, en fin, impostura alguna en esta historia –algo esquemática, sí, y decididamente más infantil que otros trabajos de esta filial de Disney–, una fábula ambientalista que pone de relieve el ecocidio tantas veces derivado de políticas cortoplacistas al servicio del aplauso –y el voto– inmediatos.

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