‘Backrooms’, la película inspirada en una ‘creepypasta’, el terrorífico fenómeno de internet nacido en la controverdida 4chan

‘Backrooms’, la película inspirada en una ‘creepypasta’, el terrorífico fenómeno de internet nacido en la controverdida 4chan

Backrooms

Dirigida por el youtuber creador de la webserie con más de 75 millones de visualizaciones, Backrooms es una película de terror y ciencia-ficción inspirada en la ‘creepypasta’ del mismo nombre, lugares liminales aparentemente familiares que desafían las leyes de la física y la naturaleza y ocultan peligros indescriptibles.

No hay nada que puedas hacer. Ciertos fenómenos sólo pueden surgir y estallar en EE UU. Todo comenzó con la evolución de internet y el éxito a mediados de la década de 2000 del sitio 4chan, una plataforma controvertida que, además de servir como incubadora de teorías conspirativas, fanáticos de asesinatos en masa y todo tipo de contenido extremo, dio origen al género conocido como creepypasta 2.0: una especie de leyenda urbana de terror, que se vuelve viral, como la de Slender Man (que incluso inspiró una película en 2018, dirigida por Sylvain White), creada por usuarios cuya ferviente imaginación produce variantes de universos paralelos potencialmente infinitos.

Entre estas teorías, una de las más populares es la de los backrooms, un espacio liminal o una especie de dimensión paralela con infinitas posibilidades y ramificaciones, compuesta por habitaciones vacías, estructuras inquietantes y luces de neón parpadeantes, donde uno puede encontrarse repentinamente y sin previo aviso al cruzar una barrera indefinida de la realidad. En su interior habitan extrañas criaturas cuyas representaciones desafían cualquier ley de la naturaleza o la imaginación.

De hecho, si te apasiona el tema, te recomiendo leer la novela fundamental y laberíntica de Mark Z. Danielewski, Casa de hojas (Duomo Ediciones), que apareció por primera vez, casi como una profecía, a principios del año 2000.

Precisamente en torno al fenómeno de los backrooms, un youtuber estadounidense de 16 años llamado Kane Parsons, conocido en internet con el seudónimo de Kane Pixels, hizo fortuna. A principios de 2022, el joven y peculiar Kane comenzó a subir cortometrajes a YouTube, creándolos con Blender y Adobe After Effects para generar espacios que de otro modo serían imposibles. Su serie web, concebida como una serie de cortos de distinta duración con una estética que recuerda a las antiguas cintas VHS de los 90, se convirtió rápidamente en un fenómeno de masas, consiguiendo más de 75 millones de visualizaciones solo con el primer vídeo de la serie. Puedes encontrarlo en YouTube. Es bastante impactante e inquietante.

A partir de ahí, Parsons firmó con A24 y, con el apoyo de producción de James Wan (Saw, The Conjuring, Insidious) y su productora Atomic Monster, con solo 20 años ha podido desarrollar un largometraje inspirado en el mundo de los cuartos traseros de sus cortometrajes. En el momento de escribir este artículo, se sabe muy poco sobre la película, titulada simplemente Backrooms, la trama gira en torno a una terapeuta que se adentra en una dimensión sobrenatural en busca de su paciente desaparecida tras atravesar un portal ubicado en un centro comercial. El reparto incluye a los nominados al Oscar Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud) y Renate Reinsve (Valor sentimental), y también cuenta con Mark Duplass (The Morning Show), Finn Bennett (Warfare) y Lukita Maxwell (Terapia sin filtro).

En una de las escasas entrevistas que ha concedido hasta la fecha, Parsons explicó que su pasión por Backrooms proviene de su fascinación infantil por los espacios reducidos, esos lugares aparentemente insignificantes que, sin embargo, despertaban su imaginación: “Me hicieron reflexionar sobre las emociones que los espacios pueden evocar en una persona; me cautivaron por completo”. Respecto a la idea de ambientar la serie en los años 90, explicó que la principal razón por la que se sitúa en esa época “es que el aspecto analógico contribuye enormemente a transmitir esa llamada ‘sensación liminal’ o a hacerla sentir distante en el tiempo. La lógica dictaba que tampoco debía ambientarse en la era del ‘Find my iPhone’ y las etiquetas de geolocalización, ya que habría sido mucho más fácil descubrir la naturaleza de este lugar y “habría ofrecido demasiadas oportunidades para que el protagonista conectara los puntos con el mundo real”.

Según Parsons, Backrooms (la película) debería ser solo la primera de una saga destinada a revelar una cosmogonía que ya ha planeado para estos lugares tan lejanos y a la vez tan cercanos. Sin duda, hay mucha curiosidad.

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