“Padre ochentero, implicación cero”. Probablemente, uno de los mejores claims de película de los últimos tiempos. Es el que se lee en el póster (muy ochentero, muy videoclub) de Los aitas, la última película del director y guionista Borja Cobeaga. Una historia que fue, en principio, un encargo, pero que hizo muy rápidamente suyo como ya contó a Best Movie durante el rodaje la pasada primavera. “Dije que sí porque me di cuenta de que no había escrito nada sobre paternidad, que había sido padre, pero nguna de las cosas que había escrito tenía que ver con eso y ahí es donde me picó y la llevé a mi terreno”, nos explicaba.
Llevársela a su terreno significaba cargarla de su gran sentido del humor aquí adaptado para una audiencia familiar, con una sensibilidad en su justa medida, nostalgia en perfecta dosis y cada chiste en su momento apropiado que clava un reparto adulto e infantil muy bien cohesionado.
Los aitas es una road movie: cuatro padres y sus hijas, junto a la profesora de gimnasia y el conductor viajan de Bilbao a Berlín en noviembre de 1989. Y, por eso, cuando le pedimos una lista de películas a este cinéfilo declarado nos enumeró rápidamente sus 10 road movies (o aventuras) favoritas.
UNA HISTORIA VERDADERA (DAVID LYNCH, 1999)
“Cuando leo sobre esta película percibo un lugar común con el que no estoy de acuerdo. Como no hay cortinas rojas ni luces estroboscópicas se dice que es ‘la película normal’ de David Lynch, pero yo veo en ella todo lo que también está en Twin Peaks, Terciopelo azul o Mulholland Drive. Es una visión mágica del mundo, tiene un ritmo interno extraño y una impronta profundamente norteamericana. Sonará que David Lynch es muy europeo, pero es un director mega yanki. Es la peli suya a la que le di al play en casa cuando Lynch falleció. Supongo que eso la coloca como mi favorita suya”.
EL EXPRESO DE CHICAGO (ARTHUR HILLER, 1976)
“Menciono Harold y Maude, cuyo guion es de uno de los mejores escritores de comedia que ha habido. Colin Higgins también escribió Juego peligroso, Cómo eliminar a su jefe o esta peli con Richard Pryor y Gene Wilder. Es más de ferrocarril que de carretera, pero se caen tantas veces del tren, que tiene todos los elementos comunes del generó de la road movie. Divertidísima, con un guion inteligentísimo y con mucho ingenio. Higgins era un grande”.
EL DIABLO SOBRE RUEDAS (STEVEN SPIELBERG, 1971)
“La vi de muy pequeño y me impactó muchísimo. Recuerdo más tarde un programa de Qué grande es el cine sobre ella, con Garci muy entusiasmado hablando del talento natural de Spielberg, que ya siendo un pipiolo hacía estas pelis. Esta ya contiene lo que luego hizo en Tiburón, el terror abstracto tipo Alien que luego veríamos en muchas películas de suspense”.
CARGA MALDITA (WILLIAM FRIEDKIN, 1977)
“Podría haber dicho El salario del miedo, la original, pero la gracia del remake USA de Friedkin es que era una película destinada a triunfar y en cierto modo hundió la carrera de su director. Un rodaje infernal que poco tenía que envidiar a otras odiseas de cineastas megalómanos de los 70. Me encantan estos directores y me encanta esta época. Carga maldita fue una de las últimas pelis raras de gran presupuesto que les permitieron hacer”.
EL MUNDO ESTÁ LOCO, LOCO, LOCO, LOCO (STANLEY KRAMER, 1963)
“En mi casa somos muy cinéfilos. Yo he crecido viendo a mi madre planchar con la música de Herrmann de Psicosis. También la comedia como género era algo que veíamos mucho en casa. Daba igual que fueran comedias locas de Mel Brooks o Jerry Lewis o sofisticadas de Cukor o Minnelli. El mundo está loco, loco, loco, loco era un clásico de culto familiar, una película que es pura diversión. Mi madre siempre recalcaba que el director, Stanley Kramer, siempre dirigía dramones y que por una vez hizo una comedia loca”.
PEQUEÑA MISS SUNSHINE (JONATHAN DAYTON, VALERIE FARIS, 2006)
“Fue un éxito, influyó mucho en el cine de su época y yo no supe valorarla en su día. No me gustó, pero volví a verla para hacer Los aitas y ahí sí fui capaz de ver sus virtudes, sus buenas ideas y sus personajes maravillosos. Es fantástico cómo relata el viaje físico y proporciona momentos míticos como la huida de la funeraria. Una gran influencia, sin duda. Una peli que quedará como un clásico”.
EL ÚLTIMO DEBER (HAL ASHBY, 1973)
“Seguramente es el director que más ha influido a los directores que me gustan. Ves una peli de Alexander Payne, David Fincher o Kelly Reichardt y piensas en Hal Ashby, el realizador de Harold y Maude o Bienvenido, Mr. Chance. Esta película tiene el argumento más básico del mundo: dos policías militares llevan a un marino a la cárcel. Nada más. La trama es sosa, pero da igual. Lo importante es el ritmo, el tono, el ambiente. Es una peli a la que le he dado muchas vueltas”.
HUIDA A MEDIANOCHE (MARTIN BREST, 1988)
“Es una comedia de culto, quizás uno de los ejemplos más claros de buddy movie y road movie a la vez. Llegué un poco tarde a ella, sobre todo porque me espantaban las otras pelis del director, Martin Brest. Pero el tipo es un genio, era un auténtico rebelde que hacía pelis comerciales muy grandes, pero de autor. Aquí De Niro probaba a hacer comedia antes de hacer tropecientas malas y Charles Grodin se salía. Estaba graciosísimo”.
A PROPÓSITO DE SCHMIDT (ALEXANDER PAYNE, 2002)
“Siempre distingo entre los directores que me gustan y a los que me gustaría parecerme. Antes mencionaba a Lynch, que me fascina, pero no soy capaz de imitar. Lo que sí me sale es intentar parecerme a Alexander Payne. Porque hace comedias tristes muy humanas. Su tono y su cariño por los personajes es algo que trato de imprimir a todas mis películas. Aquí, además, Jack Nicholson viaja por EE UU en caravana. ¡Y yo soy caravanero! No me pega nada, pero me encanta viajar en furgoneta con mi familia y hacer campamento en cualquier sitio. Conduce mi mujer, eso sí”.
MEJOR SOLO QUE MAL ACOMPAÑADO (JOHN HUGHES, 1987)
“Una de las pelis que más vi en mi infancia y una enorme influencia en mis guiones. Diego San José y yo copiamos muchas cosas de aquí para No controles (2010). El Juancarlitros de Julián López era nuestra versión del John Candy pesadísimo, pero de buen corazón. Me encanta el título original de la peli porque es Aviones, trenes y automóviles, es decir, un canto a las películas de carretera, a la aventura por la aventura”.