Crítica de ‘Boulevard’: Fantasías adolescentes

Crítica de ‘Boulevard’: Fantasías adolescentes

Boulevard

En Boulevard, un triángulo amoroso juvenil guía una esquemática historia de descubrimiento emocional.

★½

Tomando como materia prima una novela adolescente nacida en Wattpad y convertida en fenómeno viral, Boulevard es –en línea con las recientes Mala influencia, Culpa mía, A través de mi ventana y sus múltiples secuelas– otra empalagosa y formulaica fantasía romántica de instituto. En esta ocasión, la historia sigue a una joven aplicada y de buenos modales que debe elegir entre dos pretendientes: el niño pijo y popular, capitán del equipo de basket del insti y con claros dejes de maltratador psicológico, y el chico “intensito” y autodestructivo, romántico de los vinilos y traumado por un oscuro secreto. Con un material de partida tan endeble y esquemático, poblado de personajes tipo a medio esbozar (todos guapísimos, claro) y situaciones cliché de trazo grueso, poca cosa podía hacerse desde la puesta en escena, de planificación correcta y funcional y estética de diseño, por momentos poseedora de un ligero aroma camp. Si algo llama particularmente la atención es la absoluta falta de idiosincrasia cultural del relato: sus protagonistas, aunque de nombre Hasley Weigel y Luke Howland, hablan en castellano y parecen habitar un universo deslocalizado, genérico e intercambiable. Un factor la salva de la quema (si bien es cierto que, probablemente, cumplirá las expectativas de su público objetivo): la indudable química entre sus intérpretes protagonistas, quienes logran que, pese a todo, sigamos con relativo interés lo que ocurre en pantalla hasta su (¡delirante!) desenlace.

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