Acaba de empezar el Festival y la mejor película no está en Sección Oficial.
Como una fiesta. Como vivimos La sustancia o Parásitos. Así han sido las risas y sorpresas de Adolescencia, sexo y muerte en Campamentos Miasma, la nueva pelicula de Jane Shoenbrun (El brillo de la televisión), protagonizada por Gillian Anderson y Hannah Einbinder.
Esta última, conocida hasta ahora por Hacks, interpreta a una prometedora directora, la última apuesta salida de Sundance, tal y como la presentan en la película. Su sueño es relanzar una clásica franquicia de terror que se situaba en un campamento juvenil en el norte de EEUU, que estaba basado en una historia real. La primera película la protagonizó una actriz que nunca volvió a actuar, una one-hit-wonder Norma Desmond, a la que da vida Gillian Anderson, y a la que esta directora va a buscar para rescatar en su reboot. La encuentra precisamente viviendo en una cabaña en el mismo campamento y desde que llega allí empieza a revolverse la idea que tenía de su película e incluso la percepción de las antiguas películas.
Divertida, reflexiva, una fiesta, en Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma, Shoenbrun vuelca todo su conocimiento sobre el género slasher y del terror, para deconstruir y volver a armarlo. Darle la vuelta a la mirada sobre la final girl, que interpretaba el personaje de Anderson, y llevárselo hasta los confines de la reflexión sobre la propia creatividad. ¿De dónde salen las películas? ¿De quién? Y sobre el impacto que tiene el cine en cada uno y cómo les marca esa mirada el resto de su vida, y lo importante que es saber adaptar esa mirada, cambiarla.
La película es meta sobre sobre meta. Y también habla simplemente de la sexualización de la mujer y de la disociación durante las relaciones sexuales. Habla de género, de sexo. ¿Esa mirada era vergüenza, miedo? Es mucho más. Es todo. Schoenbrun se pregunta por el propio deseo femenino y cómo el cine lo ha moldeado durante años.
Hannah Einbinder y Gillian Anderson están magníficas en una película experiencia que será difícil de superar en esta edición de Cannes, rodeadas de referencias, de chistes y bromas internas a la propia industria y de muchas, muchas chucherías, literalmente. Eso, una fiesta sangrienta y genial.
