Si es martes, es asesinato reúne a un diverso grupo de turistas con dotes detectivescas en la capital portuguesa. Inma Cuesta, una de las protagonistas, nos cuenta (lo que puede) de esta serie investigadora.
“Esta serie podría haber sido un whodunit ambientado en una mansión victoriana, en un espacio cerrado. O en un pequeño pueblo con miradas sospechosas a través de las cortinas. Pero elegimos viajar”, dice Vila en las notas. “Elegimos Lisboa”.
“No se me ocurre otra ciudad mejor para contar esta historia, la verdad, es un lugar muy especial, muy mágico y es un personaje más de la historia”, añade Inma Cuesta, que interpreta a Alicia, una mujer que se presenta a este viaje organizado sola y cargando con un pesado secreto.

“Es el personaje que tiene más tierra, como me decía Salva siempre. Es la que tiene más certeza. Entre este cuarteto de detectives improvisados, aunque todos ocultan algo, yo creo que ella es la que más seriedad pone… quizás también por su profesión… que no se puede desvelar”.
Si es martes, es asesinato viene de la tradición de whodunits e investigaciones, de Se ha escrito un crimen (“Yo era muy fan de Jessica Fletcher”, admite Cuesta) a Solo asesinatos en el edificio.
“Lo bonito que tiene es que es una de esas series que puedes ver en familia, se crea debate, cada uno va opinando quién es el asesino, que yo nunca acierto porque soy malísima. Este tipo de serie que recuerdo cuando era pequeña y veíamos todos juntos, o, bueno, como era Águila Roja, que también hice”, continúa la actriz sobre la producción, que para ella supuso una vuelta al rodaje después de un parón por su maternidad.
“Fue bonito porque tuve mucho apoyo, pero también se me hizo durísimo por las pocas horas de sueño”, recuerda.
Alicia, Fabio (Álex García), Daniel (Biel Montoro) y Pura (Ana Wagener) son cuatro de los turistas que conforman un heterogéneo grupo de viaje organizado a Lisboa dirigido por Cristina (Carmen Ruiz), la guía. Se alojan en un decadente hotel en el que la primera noche muere uno de los integrantes (Pedro Casablanc).
“Lo interesante también es que hay muchísima variedad de perfiles, de edades y eso también enriquece mucho la historia”, continúa Cuesta, que al final se sintió especialmente atraída por la mezcla de géneros que planteaba este tablero lisboeta en el que cada personaje representa un color (Cuesta es el azul): “Es una comedia de misterio, pero también tiene thriller y drama”.
