La miniserie británica Rehén, que debutó en Netflix el 21 de agosto, combina el drama político, el suspense y y los conflictos familiares. Con esos ingredientes ha conquistado a los espectadores que la han mantenido entre lo más visto de la plataforma varias semanas. Ambientada en una cumbre internacional en Londres, lo que comienza como una toma de rehenes se convierte en una compleja conspiración de alto nivel, cuyo desenlace ha sorprendido.
Livingston: El enemigo en casa
En el tramo final de la serie se revela que el general Livingston, una figura clave del ejército británico, orquestó el secuestro con el fin de forzar la dimisión de la primera ministra Abigail Dalton. Su aliado es el capitán Shagan, un militar marcado por una tragedia personal vinculada a una orden firmada por Dalton. La motivación de ambos mezcla ambición, ideología y venganza.
La presidenta francesa Vivienne Toussaint, pieza central de la negociación, muere trágicamente en una explosión al intentar liberar a un rehén. La escena más impactante llega cuando Sylvie, la hija de Abigail, mata a Shagan al descubrir que asesinó a su abuelo.
Abigail tras la tragedia
Tras sobrevivir al atentado, Abigail recupera el control del gobierno y convoca elecciones generales, en un intento de restaurar la confianza pública. Meses después, la vemos junto a su familia, en proceso de recuperación, mientras honra a Toussaint con un retrato en Downing Street.
Aunque la historia se cierra con contundencia, la serie deja puertas entreabiertas para una posible segunda temporada.