‘La momia’ en el cine: Historia y evolución de una criatura milenaria en la gran pantalla

‘La momia’ en el cine: Historia y evolución de una criatura milenaria en la gran pantalla

La momia

Desde La momia de los años 30 protagonizada por Boris Karloff hasta las producciones de la Hammer, pasando por las versiones más aventureras y llenas de acción encabezadas por Brendan Fraser y Tom Cruise, esta es la historia y evolución de este clásico del cine. 

La momia, como entidad fantástica, ha estimulado la imaginación mucho antes de su llegada al cine. Ya a finales del siglo XIX aparece en relatos de autores como Louisa May Alcott (Perdido en una pirámide o La maldición de la momia), Arthur Conan Doyle (El anillo de Thoth), Edgar Allan Poe (Conversación con una momia) o, ya entrando en el siglo XX, Bram Stoker (La joya de las siete estrellas).

Sin embargo, fue la película de Karl Freund de 1932, protagonizada por Boris Karloff como el sacerdote faraónico resucitado Imhotep, la que consolidó definitivamente la figura de la momia en la cultura popular. Inspirada en la supuesta maldición del faraón Tutankamón y en la oleada de muertes asociadas a la apertura de su tumba una década antes del rodaje, La momia no alcanzó el éxito inmediato de otros clásicos de Universal como Drácula (Tod Browning) o Frankenstein (James Whale), pero sí logró fijar al personaje vendado como uno de los grandes arquetipos del terror clásico y pieza clave del universo de monstruos de la productora.

A partir de ahí, el personaje se integró en distintas producciones de la época dorada del estudio, aunque con resultados cada vez más modestos, con títulos como La mano de la momia (1940), La tumba de la momia (1942), El fantasma de la momia (1944) o La maldición de la momia (1944). Su declive quedó más evidente aún con su cruce en clave de comedia con Abbott y Costello en Abbott y Costello contra la momia (1955), que marcó el final de su etapa clásica en Universal.

El mito resurgiría en los años 60 con el ciclo de Hammer Films, que recuperó el terror gótico con títulos como La momia (1959), dirigida por Terence Fisher y protagonizada por Christopher Lee y Peter Cushing, seguida por La maldición de la momia (1964), El sudario de la momia (1967) y Sangre en la tumba de la momia (1971), esta última especialmente violenta. En paralelo, el personaje también tuvo reinterpretaciones en otros contextos, como el cine mexicano de La momia azteca (1957), que dio lugar a una serie de películas de luchadores durante los años 50 y 60, culminando en enfrentamientos con iconos del género como El Santo, como en La venganza de la momia (1971). Dentro de este subgénero también destacan cruces como Las luchadoras contra la momia (1964).

Durante la década de 1980, la figura de la momia perdió presencia y quedó prácticamente relegada a producciones aisladas, como El despertar de la momia (Frank Agrama, 1980), que además fue fuertemente censurada en varios territorios. En los años 90, el personaje regresó de forma puntual en algunas producciones de bajo presupuesto y en episodios televisivos como el de Tales from the Darkside: The Movie (1990), basado en un relato de Arthur Conan Doyle, antes de su gran relanzamiento comercial a finales de la década.

Ese regreso llegó con la trilogía dirigida por Stephen Sommers y protagonizada por Brendan Fraser: La momia (1999), El regreso de la momia (2001) y La momia: La tumba del emperador Dragón (2008). A ella se sumó el spin-off del Rey Escorpión, iniciado en 2002 y continuado con varias entregas pensadas principalmente para el mercado doméstico.

En paralelo, surgieron intentos menos exitosos de recuperar la estética del terror clásico o reinterpretarla en clave moderna, como La sombra del faraón (1999) de Russell Mulcahy, o producciones que mezclaban aventura, acción y comedia con guiños al estilo de Indiana Jones. Con el tiempo, la momia terminó oscilando entre el espectáculo de acción y el pastiche, llegando incluso a representar tanto el punto más alto como el más bajo de los intentos de Universal por construir un universo de monstruos contemporáneo.

Y, sin embargo, al observarla en perspectiva, la momia sigue siendo una de las criaturas más complejas del imaginario del terror: una figura que, en sus orígenes, llegó a funcionar como metáfora de la culpa colonial y la apropiación cultural. Por ello, sigue existiendo la expectativa de que nuevas reinterpretaciones, como la anunciada por Lee Cronin, puedan devolverle parte de esa dimensión inquietante y original que definió sus primeras apariciones.

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