Richard Linklater dirige ‘Nouvelle Vague’, un homenaje a la revolución de Godard: “Desde entonces, el cine nunca ha estado tan cerca del punk”

Richard Linklater dirige ‘Nouvelle Vague’, un homenaje a la revolución de Godard: “Desde entonces, el cine nunca ha estado tan cerca del punk”

Richard Linklater

En Nouvelle Vague, Richard Linklater intenta recrear, en blanco y negro y con las mismas técnicas que usaron en 1959, algo parecido al making of de la primera película del maestro francés, Al final de la escapada.

En su largometraje número 26, Nouvelle Vague, Richard Linklater recrea el proceso de producción de Al final de la escapada (1960), el filme que impulsó no solo la carrera del maestro Jean-Luc Godard sino todo el movimiento cinematográfico conocido como Nouvelle Vague o Nueva Ola Francesa. Rodada en francés y en un blanco y negro que captura a la perfección las texturas visuales del clásico al que rinde tributo, se divierte retratando el carácter arrogante del maestro francés y su tendencia a hablar a través de citas y aforismos. Hablamos con el cineasta texano a su paso por el último Festival de San Sebastián.

¿Por qué crees que es relevante la figura de Jean-Luc Godard?

No siguió ninguna regla, creó su propio lenguaje cinematográfico y nunca dejó de experimentar a lo largo de su carrera. Tras el éxito de Al final de la escapada, muchos directores intentaron imitarlo, pero ninguno tuvo éxito. Es una película tan única, innovadora y contradictoria que resulta milagrosa. Cuanto más aprendo sobre ella, más impresionante me parece. De hecho, creo que ya lo sé todo: cada toma, cada ángulo de cámara, la agenda de cada día de rodaje. Y he querido que Nouvelle Vague funcionara como algo parecido a un making of de la película que habría quedado olvidado en algún estante perdido y fue redescubierto 65 años más tarde.

De todos modos, tu película se llama Nouvelle Vague, así que no habla solo de una película…

Por supuesto. Habla de toda una cultura que floreció en París entre finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, gracias a la confluencia entre todo un grupo de directores jóvenes increíbles y un conjunto de cineastas ya establecidos, todos haciendo películas al mismo tiempo. Fue una concentración de talento espectacular. Los autores de la Nouvelle Vague se rebelaron contra el cine comercial francés de su época, que consideraban desalmado y convencional, e inventaron tanto un nuevo tipo de películas como una nueva forma de hacerlas. Lo que inició Godard fue una revolución. Desde entonces, el cine nunca ha estado tan cerca del punk.

¿Dirías que, en ese sentido, tu película también rinde homenaje a la osadía creativa propia de la juventud?

Sí, cuando haces tu primera película te riges por una mezcla de arrogancia y miedo. Eres joven, tienes grandes ideas, pero también temes no tener talento o ser un impostor, y te haces el listillo frente a toda la gente que te observa y se pregunta si tienes la menor idea de lo que haces. Es estresante e increíblemente emocionante. En el rodaje de Nouvelle Vague volví a sentirme como cuando tenía 28 años y rodé mis primeras películas, sin guion y dejando muchas decisiones al azar. Con ella he querido transmitir el placer que proporciona hacer cine y el valor de salir a la calle con una cámara. La filmación de Al final de la escapada fue muy simple: Godard no tenía dinero ni un equipo de rodaje en condiciones, y aun así creó una obra maestra.

** Al final de la escapada se basó en la improvisación; Nouvelle Vague, en cambio, es una película increíblemente planificada.**
Cierto, porque la versión de París en la que Godard rodó su película ya no existe, así que tuvimos que reconstruirla por completo. El objetivo fue viajar de regreso a 1959 y que todos los planos de mi película pudieran haber pertenecido a una película de aquella época. Para rodar, usamos únicamente técnicas que Godard ya tenía a su disposición hace 65 años, así que no recurrimos ni a dollies, ni a grúas, ni a nada parecido.

Si un día alguien te propone hacer una película sobre el rodaje de una de las tuyas, ¿cuál de todas ellas crees que inspiraría una historia más apasionante?

Supongo que Movida del 76 (1993), principalmente porque, durante el rodaje, mi relación con uno de los productores fue muy conflictiva; incluso estuvimos a punto de llegar a las manos. El gran problema fue que me trataban como si yo fuera un novato, aunque aquella era mi tercera película. No me tomaban en serio, y eso me cabreó.

En un momento de Nouvelle Vague, Jean Cocteau afirma: “El cine no es un pasatiempo, es el sacerdocio”. ¿Estás de acuerdo?

Totalmente. Un cineasta, como un sacerdote, renuncia a tener una vida normal. Por suerte, yo nunca renuncié al sexo, pero he tenido relaciones que han fracasado por culpa de mi pasión por el cine: siempre que se planteaba el matrimonio, yo decía que ya estaba casado con el cine. Supongo que no siempre he sido el mejor compañero sentimental.

Pero un sacerdote tiene otra vida que le espera después de esta. ¿Y tú?

Para mí, el cine es el paraíso terrenal.

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