Con un relevo generacional de actores encabezado por Jenna Ortega y Melissa Barrera, la acción de Scream se trasladó del pequeño pueblo de Woodsboro al área metropolitana de Nueva York, donde continuaba en una secuela de 2023. De esta, quizá lo más señalado fue que Neve Campbell, protagonista de las primeras películas de la saga, se negara a aparecer por cuestiones salariales… y también artísticas. La actriz que había llevado el peso de la franquicia iniciada por Wes Craven en 1996 no quería solo un cameo nostálgico. Ahora vuelce en Scream 7.
Kevin Williamson, guionista original de las películas y ahora director —reemplazando a Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett—, la escuchó alto y claro. “Estaba contenta con volver, pero también quería un papel. Las actrices quieren actuar”, explica. Dicho y hecho: con la llegada de Williamson, Campbell no solo regresa al reparto, sino que la atención se centra de nuevo en ella en Scream 7.
“El equipo de producción me contactó y me dijo: ‘La película va a ir sobre Sidney Prescott. Tiene que ir sobre ella’. Por eso acepté”, confirma el cineasta. “Creo que hay un mundo que aún no hemos explorado: nunca hemos estado en su casa, no sabemos quién es hoy y desconocemos su vida”. Con esa idea, no fue difícil convencer a Campbell para que volviera.
En Scream 7 regresa Sidney y, con ella, regresamos a un pueblo tranquilo, Pine Grove, en Indiana, donde la protagonista lleva una vida normal hasta que un nuevo Ghostface empieza a perseguir a su hija Tatum (Isabel May), obligándola a enfrentarse a su pasado. “Neve quería volver a la atmósfera de la primera película, redescubrir el suspense y centrarse en el aspecto aterrador, no en el sangriento”, cuenta Williamson.
Además de Campbell y, claro, Ghostface, estarán presentes otros conocidos de la franquicia, como Courteney Cox, repitiendo en el papel de la periodista Gale Weathers; David Arquette como el policía Linus; Mason Gooding; Scott Foley; Jasmin Savoy Brown, y Stu Macher, amigo y cómplice del novio de Sidney, asesinado con un televisor en la cabeza, al que no se le veía desde la primera película.
Este filme, por cierto, ha estado muy presente en la producción de esta séptima entrega para darle un cierre digno, según avanza Williamson, que también se acuerda del padre de Scream, fallecido en 2015: “He dicho claramente, incluso públicamente, que Sidney ha sufrido tanto y ha experimentado tanto trauma que darle un final que no sea bello sería cruel. Sería un sacrilegio. Estoy verdaderamente agradecido por esta oportunidad y por Wes Craven, quien ha estado presente en mis pensamientos durante todo este proceso”.
