★★★
La pantalla se torna espacio para la provocación y la exploración del deseo en Emergency Exit, tercer largo de ficción de Lluís Miñarro. A bordo de un vehículo metafísico a medio camino entre el autobús y la nave espacial viajan catorce pasajeros, encarnaciones de distintas pulsiones humanas; el deseo, la memoria y la moral se entrelazan, así, en un microcosmos simbólico donde intimidad y colectividad conviven. Tras las ventanas, filmaciones retroproyectadas muestran un mundo exterior percibido a través de los artificios clásicos propios de Méliès, que, evitando la frialdad del digital que impera hoy día, refuerzan la sensación de un espacio suspendido entre lo real y lo simbólico. Teniendo como faro a Buñuel, Hitchcock, Almodóvar, Ripstein y Pasolini, entre otros muchos cineastas —esta es, primero de todo, una película profundamente cinéfila—, Miñarro continúa dando muestra de su concepción del cine como un organismo colectivo y siempre vivo, en permanente mutación. La intensidad del deseo, la fragilidad de la vida y la tensión entre moralidad y pulsión protagonizan un viaje simbólico que funciona, en última instancia, como una radical y exultante celebración del cine (y sus artificios) como arte de la libertad.

