Ventura Durall firma un excelente documental de creación que rastrea los pasos de André Malby, un famoso chamán y sanador espiritual fallecido en 2008.
★★★½
La actriz catalana Anna Alarcón (Esmorza amb mí, Los años nuevos) padeció de anorexia en su niñez. En los años ochenta, sus padres, desesperados ante la ineficacia de los tratamientos médicos, terminaron por recurrir a los métodos de André Malby, un famoso chamán y sanador espiritual hispano-francés de origen argelino. Contra todo pronóstico, su hija logró curarse. Ya en el presente, la intérprete, consciente de su necesidad de procesar aquella fractura de su infancia, mueve hilos para congregar a otras personas tratadas por Malby con el fin de compartir sus diferentes experiencias. ¿Sugestión? ¿Hipnosis? ¿Telepatía? ¿Magia? Entre los invitados al encuentro figura Mathu, hijo del famoso médico psicosomático. A diferencia de quienes lograron salvar sus vidas gracias a Malby, su hijo, descreído y acérrimo defensor del pensamiento científico, guarda un terrible recuerdo de su progenitor. “Más que un padre fuiste una figura mítica”, asegura la voz en off de Mathu en un momento dado. Con este punto de partida, el cineasta Ventura Durall da forma a un fascinante documental de creación que, rehuyendo los clichés sensacionalistas propios del documental convencional de entretenimiento, arranca como una investigación sobre la enigmática figura de Malby y la naturaleza controvertida de sus métodos para, poco a poco, transformarse en un relato íntimo sobre la fragilidad de los lazos entre un padre y su hijo. Más allá de la cautivadora historia que narra, Supernatural es un ejemplo brillante de cómo un documentalista, si está dispuesto a escuchar con verdadera atención a las personas a las que filma, puede descubrir el cauce natural de su película y redirigirla hacia un rumbo inesperado y revelador.
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