Las otras ‘Cumbres borrascosas’: Las adaptaciones más significativas en cine y televisión

Las otras ‘Cumbres borrascosas’: Las adaptaciones más significativas en cine y televisión

Cumbres borrascosas

Una historia feroz y eterna que se reinventa en cada época. Cumbres borrascosas ha encontrado en el cine y la televisión un territorio privilegiado para explorar, una y otra vez, su pasión, su violencia y su insumisión frente a las normas.

Si hoy volvemos a Cumbres borrascosas con la cautivadora película de Emerald Fennell es también porque la novela de Emily Brontë ha sido objeto de innumerables adaptaciones a lo largo de las últimas décadas. Dependiendo del momento histórico en el que se realizaron y de quiénes trabajaron en ellas, han ofrecido diferentes interpretaciones y enfoques de la obra y, según el caso, han enfatizado ciertos aspectos clave en lugar de otros. Y es precisamente aquí donde reside la gran universalidad de la historia de amor, obsesión y muerte entre Catherine y Heathcliff, una historia tan poderosa que rompe las barreras del tiempo y se convierte en un espejo, adaptable a cada época, de nuestra necesidad de libertad, castrada por la sociedad y las convenciones imperantes.

Una adaptación inicial, conocida solo por nosotros gracias al redescubrimiento del guion y la crítica contemporánea, data de 1920. También incluía la línea narrativa de la segunda generación de personajes —una rareza, dado que la mayoría de las adaptaciones posteriores se centraron principalmente en la primera—, pero la película está perdida y es por eso que la adaptación de William Wyler de 1939, protagonizada por Merle Oberon como Catherine, Laurence Olivier como Heathcliff y David Niven como Edgar Linton, se considera comúnmente la primera película oficial de Cumbres borrascosas.

John Huston también estuvo entre los guionistas y, como muchas adaptaciones posteriores, eliminó la historia de la segunda generación, que solo llegaría a la gran pantalla en 1992 con la versión de Peter Kosminsky protagonizada por Juliette Binoche —en un doble papel como Catherine y su hija— y Ralph Fiennes. Luis Buñuel fue asimismo un gran admirador de la novela de Brontë y, en 1953, durante su exilio mexicano, filmó Abismos de pasión, donde desató toda su vena surrealista y llevó el tema del amor loco hasta el extremo.

La BBC produjo numerosas versiones televisivas entre 1948 y 1953, aunque las más conocidas son las emitidas en 1967, protagonizada por un joven Ian McShane y Angela Scoular y dirigida por Peter Sasdy, y en 1978, con Ken Hutchinson y Kay Adshead. Tampoco hay que subestimar la película de 1970 protagonizada por Anna Calder-Marshall y Timothy Dalton, la más fiel a la atmósfera gótica y a los elementos sobrenaturales que caracterizan la novela, dirigida por el especialista en cine de terror Robert Fuest.

En los años ochenta llegaron dos adaptaciones sui generis: una dirigida por Jacques Rivette en 1985, protagonizada por Lucas Belvaux y Fabienne Babe y ambientada en la Francia de los años treinta, y otra situada en el Japón medieval, obra de Yoshishige Yoshida en 1988. En la primera, siguiendo el estilo sobrio del director, prevalece el aspecto psicoanalítico de los sentimientos; en la segunda, el erotismo, el morbo y la violencia.

Entre las adaptaciones más recientes destacan la miniserie de dos partes protagonizada por Tom Hardy como Heathcliff y Charlotte Riley como Catherine (2009), la película dirigida por Andrea Arnold (2011), que por primera vez presentaba a un Heathcliff negro, desafiando así el racismo de nuestro tiempo, y Emily (2022), que nos traslada al proceso de creación de la novela con Emma Mackey encarnando a la atormentada escritora.

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