‘David: Una aventura gigante’: La superproducción animada que recorre la historia del personaje bíblico

‘David: Una aventura gigante’: La superproducción animada que recorre la historia del personaje bíblico

David: Una aventura gigante

David: Una aventura gigante es el resultado de 30 años persiguiendo el sueño de producir una gran película de animación sobre el personaje bíblico e histórico. A nivel técnico se puede medir con los grandes estudios y ya lleva una millonaria taquilla acumulada.

Ha sido un largo camino para el director Phil Cunningham hasta el estreno de David: Una aventura gigante. Sitúa el origen de todo hace más de 30 años cuando navegaba en canoa por el río Zambezi, el cuarto más largo de África, en el que durante cuatro días y cinco noches no vio ni un ser humano, solo elefantes, búfalos, tormentas eléctricas… Fue su gran momento epifánico para él, la conexión con su fe, mientras leía, además, el libro de Los Hechos con la historia y leyenda del rey David. Aquello era otra vida para este director, aún ni siquiera estaba cerca de la industria cinematográfica, pero ahí empezó a pensar en contar la historia de David dibujada, animada y musical, de una forma abierta, entretenida y accesible para todos los públicos. Corte a hoy, estrenada ya en EE UU y más países de diciembre a aquí lleva recaudados casi 80 millones de euros. Solo en Norteamérica se colocó por delante de Bob Esponja y justo después de Avatar: Fuego y ceniza en su primer fin de semana y es ya la película animada de trama bíblica más taquillera desde el debut en 1998 de El príncipe de Egipto, la poderosa producción de DreamWorks.

La idea de Cunningham fue siempre contar la épica historia de David más allá de su leyenda. Y, para hacerlo, con la meta siempre clara de producir un largometraje para la gran pantalla, montaron un estudio en el que fueron trabajando en pequeñas producciones, series directas a YouTube, cortos y, finalmente, para probar la animación y el estilo que tendría la película final, “para poner en marcha los motores”, decidieron empezar con Young David (2025), una miniserie de cinco capítulos, cada uno de unos cinco minutos de duración, que funcionaba a modo de precuela presentando al pequeño pastor que va superándose paso a paso hasta llegar a ser ese “hombre conforme al corazón de Dios”, tal y como es definido en Hechos al ser elegido como rey. Así, también podían medir el interés que podía tener lo que para ellos, un modesto estudio de animación, era una gran producción. Y también así se acercaban más a la obsesión que ha marcado el largo viaje de Cunningham, director y productor, hasta David: Una aventura gigante: la calidad de la imagen, de la técnica, de la animación. Objetivo cumplido porque si algo destacan todas las críticas publicadas hasta ahora es precisamente eso: su nivel técnico desde la creación de los personajes hasta las texturas de los trajes, la colocan al nivel de producciones de grandes estudios con muchos más recursos económicos.

Para paliar quizá esa parte presupuestaria, invirtieron mucho tiempo en investigación, con cuatro viajes de campo a Israel, lecturas… Todo lo que les pudiera conducir hasta su visión. “Estaba paseando con mi mujer por París, estábamos debajo del Arco del Triunfo, y miraba su tamaño y al mismo tiempo esa atención al detalle… Me di cuenta de que eso es lo que yo quería para David. Porque eso es lo que nos hace cineastas, porque es fácil hacer bloques de edificios, fábricas, solo necesitas meter dinero, pero con la película queríamos hacer un Arco del Triunfo, una película que fuera un faro para generaciones”, explica el director en las notas.

VOCES Y MÚSICAS CELESTIALES

“No hay leyenda más grande. No existe destino más poderoso”, dice el tráiler de David: Una aventura gigante. La película se fija en la leyenda, pero recorre toda la historia del personaje bíblico, desde su infancia como pastor hasta su legado como segundo rey de Israel. De niño soñador a joven ingenioso, capaz de abatir a Goliat lanzando una simple piedra.

Y la película, como casi todo filme clásico y familiar de animación, avanza a través de una banda sonora épica grabada por la Budapest Film Orchestra y gracias a canciones originales que han sido compuestas por el sueco Jonas Myrin, músico premiado que ha escrito temas para Barbra Streisand, Céline Dion o Andrea Bocelli. Y como querían, en versión original, un actor que pudiera también cantar bien, eligieron a Phil David Whickham, un nombre popular en el pop cristiano estadounidense.

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