El vestido demuestra que el terror español puede combinar atmósfera, interpretación y mensaje sin depender de grandes efectos. La película sabe inquietar desde lo cotidiano y transformar lo familiar en una fuente de miedo real.
★★½
El vestido llega como uno de los estrenos más comentados del terror español de 2026, con el principal atractivo de Belén Rueda encabezando el reparto en su regreso al género. Un título que promete intensidad y compromiso emocional en una historia en la que conviven lo sobrenatural con el drama familiar.
La película nos traslada a un momento vital en la historia de Alicia y su hija Carla: intentando empezar de cero tras un divorcio traumático en una antigua casa que pronto se revela mucho más inquietante de lo que parece. El misterio se enreda en torno a un vestido azul hallado en la vivienda, que actúa como catalizador de fenómenos perturbadores y un pasado oscuro que amenaza con resurgir. Jacob Santana sabe aprovechar localizaciones y elenco reducido.
Desde el primer momento, la cinta sigue la corriente predominante en los últimos años del terror con mensaje, apostando por el miedo terrenal y lo psicológico más que por sustos abruptos o efectos espectaculares. La presencia de la casa como un elemento narrativo por sí mismo y la forma en que se construye la tensión funcionan bien en tramos concretos. Aún así, El vestido no escapa a sus debilidades y el guion, que coquetea con temas interesantes como la sobreprotección, la culpa y la herencia emocional, nunca termina de desarrollar esas ideas con la profundidad y deja la sensación de que algunas puertas dramáticas se abren sin llegar a cerrarse.
La interpretación de Belén Rueda es, sin duda, uno de los pilares que sostienen la película: su forma de transmitir miedo, vulnerabilidad y determinación anclan el relato. Su compromiso con el papel aporta solidez emocional a una historia que, si dependiera solo de los giros argumentales se quedaría algo corta.
En definitiva, El vestido es una propuesta con aciertos notables y algún tropiezo, un trabajo que se deja ver por sus intenciones. Hay momentos en los que la película sobresale por su manejo del suspense. La dirección intenta rendir homenaje a los clásicos del género y a la vez imprimir una voz propia.
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