En Valor sentimental, Elle Fanning es Rachel Kemp, una súper estrella de Hollywood, niña prodigio, que intenta que la tomen en serio trabajando con un director europeo. Muchos paralelismos con ella misma. Hablamos con la actriz.
Empezó a trabajar cuando sólo tenía tres años, interpretando a la versión pequeña de su hermana mayor, Dakota, en Yo soy Sam. 24 años después, Elle Fanning (Georgia, 1998) es una gran estrella de Hollywood que ha superado la etapa infantil e incluso la juvenil, que igual se mete en grandes sagas de ciencia-ficción (la reciente Predator: Badlands) que se compromete a personajes en series poco políticamente correctas (The Great) o en proyectos más arriesgados, pequeños y autorales lejos de los brillos de Los Ángeles como es Valor sentimental (estreno en cines 5 de diciembre). El personaje que la ofreció Joachim Trier, la estrella Rachel Kemp a quien recurre el director protagonista Gustav (Stellan Skarsgård), después de que su hija (Renate Reinsve) rechace el papel tenía mucho de ella.
¿Fue la primera reunión con Trier un poco como la reunión con Gustav en la película?
[Risas] Lo sé, hay tantas cosas meta en el filme… Pero no, fue diferente. En mi caso, no fue trato hecho sin más. Joachim me envió el guion por email y, obviamente, yo era súper fan de La peor persona del mundo, creo que es la mejor película de esta década, y quería trabajar con él. Pero él llegó a mí por recomendación de Mike Mills, con quien trabajé en Mujeres del siglo XX, y son amigos. Me envió el guion, nos reunimos en Nueva York cuando yo acababa de terminar A Complete Unknown… y estaba tan nerviosa, que no sabía si lo iba a conseguir.Y lo conseguiste, pero casi no lo cuadras por Predator: Badlands, ¿no?
Sí, fue difícil. Yo tuve que irme a Nueva Zelanda a rodar Predator, que, otra vez, era muy meta, porque era un poco de lo que venía Rachel, de muchos blockbusters y quería probar algo nuevo. Y en un descanso tuve que volar a Oslo a ensayar con Stellan y luego, en cuanto acabé el rodaje, volé a París y de ahí a Deauville a las pruebas de vestuario y empezar a rodar esa madrugada.

¿Encontraste muchas cosas en ti para interpretarla?
No soy la primera actriz que interpreta a una actriz y creo que podía haber tirado de muchos clichés o trampas para hacerlo, pero, aunque sé que suena muy aburrido, sólo quise que fuera una persona real. Hay una dulzura y curiosidad en ella que quise capturar y sí creo que Rachel tiene un deseo de aprender y que Gustav abre algo nuevo en ella.
¿Has experimentado eso: proyectos o directores que te abran nuevos caminos?
Sí, por supuesto. Llevo trabajando desde muy pequeña y siempre aprendes algo nuevo, pero, por ejemplo, Super 8, que hice cuando tenía 12, fue la primera vez que empezaron a reconocerme porque hasta entonces me confundían con Dakota. Y luego The Neon Demon fue el primer papel maduro, que hice porque quería sorprender a la gente. Creo que cuando estás dispuesto a sorprenderte a ti y a los demás, es cuando consigues que una nueva puerta se abra.
