Leonie Benesch debutó en ‘La cinta blanca’, de Michael Haneke; y hace dos años llegó a los Oscar con ‘Sala de profesores’. Ahora, podría repetir con ‘Turno de guardia’ (estreno en cines 16 de enero), un drama hospitalario donde interpreta a una enfermera al límite.
La directora suiza Petra Volpe llegó a dudar si ofrecerle el papel protagonista de su nueva película a Leonie Benesch porque la actriz alemana acababa de alcanzar fama internacional con un rol de maestra angustiada en Sala de profesores. El drama hospitalario que preparaba, Turno de guardia, también acompañaba a una dedicada profesional en su día a día, en este caso, una enfermera, y en ambos, la cotidianeidad se transformaba en angustia, virando hacia el thriller psicológico. “No es que quiera interpretar siempre a trabajadoras con gran estrés y compromiso, pero ambos guiones eran brillantes –explicaba la intérprete en la pasada Berlinale–. Me gusta cuando los personajes están articuladamente descritos y cuando el guionista conoce bien el universo que está escribiendo. Es una gran motivación ser una pieza de ese puzle, como ha vuelto a ser aquí el caso”.
¿Ha habido una motivación personal tras la elección de estos dos roles que ponen de manifiesto la precariedad de los servicios públicos?
No es tanto una elección social como lo mucho que me atraen los guiones realmente buenos. Leer Turno de guardia fue un auténtico subidón. Me sentí agotada al acabarlo. Y me planteaba muchos desafíos. Es agradable formar parte de películas que ofrecen una perspectiva distinta sobre un tema, una situación o una forma de vida… Pero siempre intento tener mucho cuidado: no soy activista, soy actriz, y normalmente elijo los mejores papeles en términos de reto interpretativo.
¿Qué peso tuvo en tu preparación la lectura del libro de la enfermera alemana Madeline Calvelage Nuestra profesión no es el problema, son las circunstancias, donde describe su trabajo diario?
Ese libro tiene un capítulo en el que describe un turno que básicamente descarrila, y sé que Petra tomó mucha inspiración de ese pasaje, porque cuando lo lees sientes que estás allí con ella. Por suerte, también tuve acceso a la investigación de la directora para documentar esta película. Petra me envió sus carpetas con todas las entrevistas que había hecho. Hablamos mucho sobre la motivación, porque ella le preguntó a muchas personas por qué habían elegido esta profesión. Fue una inmersión incalculable.

Petra ha declarado que estaba buscando a una actriz con una presencia natural y que pudiera aprender sin esfuerzo tareas de cuidados como si se hubiera dedicado durante más de una década. ¿Cómo conseguiste hacer realidad su anhelo?
Lo más valioso fue pasar tiempo en un hospital cerca de Basel durante cinco turnos, siguiendo y observando a las enfermeras: cómo se movían por el espacio, cómo preparaban la medicación, cómo interactuaban con los pacientes, entre ellas y con los médicos. Porque cada interacción era distinta. Y además tuvimos una asesora médica fantástica en el rodaje, Nadia Habich, que trabajó 20 años en la UCI.
En el set de rodaje de su debut, La cinta blanca (2009), la actriz alemana Leonie Benesch recibió un consejo de su director, Michael Haneke, que ha aplicado a su carrera a pies juntillas: “Necesitas saberte tus frases y estar presente, si no, el resto no importa”. Aquel drama histórico le supuso su primera campaña promocional en Hollywood, donde la cinta estuvo nominada a dos Oscar. En 2024 repitió prensa intensiva en Los Ángeles para respaldar la nominación de Sala de profesores a mejor película internacional, ¿podría haber una tercera incursión con la candidata este año por Suiza?
Leí en una entrevista que una de las razones por las que hablas tan bien inglés es porque no querías parecer alemana. Es paradójico que ahora te hayas convertido prácticamente en embajadora del audiovisual germano en el mundo.
Por detrás de Sandra Hüller [sonríe]. Sí, cuando llegué a Londres quería clavar el acento británico porque no quería que me identificaran como alemana. Curiosamente, mucha gente aún no me identifica como alemana, y eso me gusta. Aquella culpa generacional, no obstante, ha quedado atrás. No quiero comparar, pero hoy en día hay bastantes países que podrían sentirse avergonzados por lo que están haciendo o han hecho. No tengo que sentirme sola siendo alemana.
¿Hay alguna virtud de tu personaje que hayas aplicado a tu vida real?
Me gustaría ser así de paciente.
¿Qué tal fue saber que tu vestuario y tu maquillaje serían siempre iguales?
Me encantó. De hecho, mi hermano me dijo que debería haber una categoría de personajes que no abandonasen su lugar de trabajo. Adoro un gran diseño de vestuario, pero también es reconfortante saber dónde está todo. Y me gusta terminar pronto, como así fue casi todos los días: en Turno de guardia trabajamos rápido y sólo en un pasillo. Fue todo muy organizado, muy calmado y amable.
