Fernando González Molina dirige la esperada ‘Mi querida señorita’: “La película se posiciona sobre la libertad de vivir cada uno en su propia corporalidad o su identidad”

Fernando González Molina dirige la esperada ‘Mi querida señorita’: “La película se posiciona sobre la libertad de vivir cada uno en su propia corporalidad o su identidad”

mi querida señorita

Tras su estreno en el Festival de Málaga y su breve paso por cines llega a Netflix Mi querida señorita, la actualización de la película de Jaime de Armiñán de 1972 producida por Los Javis. Hablamos con su director, Fernando G. Molina, de esta historia activista en defensa del amor propio.

Después de varias versiones de guion, de meses de trabajo, Jaime de Armiñán y José Luis Borau consiguieron pasar la censura franquista con Mi querida señorita, la historia de Adela, una mujer (interpretada por José Luis López Vázquez) que se tenía que afeitar todas las mañanas y no se encontraba en su cuerpo. La película, estrenada en 1972, hablaba de intersexualidad sin mencionarla, y no solo pasó la censura, sino que fue un éxito de taquilla y estuvo nominada al Oscar. Revisarla hoy era un encargo delicado que le propusieron Los Javis a Fernando González Molina (El guardián invisible, Tres metros sobre el cielo…).

“Cuando volví a verla, antes de darles el sí definitivo, me di cuenta de que, aunque era una obra maestra, una rareza y una película muy adelantada a su tiempo, también me parecía que tenía las grietas suficientes como para poder abordar una nueva versión sin caer en el remake al uso y focalizándonos en explicarle al espectador de hoy qué es una persona intersexual a través de la historia del personaje, no como si fuera una lección ni de anatomía ni de genética, sino explicando la vivencia intersexual a todos los niveles, emocional, física, de conflicto familiar”, cuenta el director. Acabó diciendo que sí y empezó un largo trabajo de guion junto a la escritora Alana S. Portero (La mala costumbre) en el que ambos fueron volcando sus propias vivencias, tal y como les dijeron Los Javis. Así, siguiendo la misma estructura que la original, situaron la historia en el paso al siglo XXI, en un viaje que hace esta nueva Adela de Pamplona (de donde es Molina) a Madrid, en la misma época en la que él y Alana llegaron a la ciudad. 

Otra decisión temprana de esta “versión libre o actualización” (incluso “ampliación”, como les gusta referirse a la película, pero no remake) era que la protagonista fuese una persona intersexual lo que implicó un largo casting que acabó ganando la debutante Elisabeth Martínez, a quien el filme le ha permitido “dar pasos en unos meses que, de otra manera, hubiera tardado años en dar”. Y a su alrededor eligieron un reparto de nombres conocidos (Anna Castillo, Paco León, Manu Ríos, Nagore Aranburu…), “de buenas personas”, que cuidaran a su protagonista en este viaje compartido hacia el amor propio.

“La película se posiciona sobre la libertad a la hora de vivir cada uno en su propia corporalidad, en su identidad o su fe”, dice Molina que la considera, en ese sentido, “una película activista” por su compromiso “no sólo por explicar qué es una persona intersex, sino cuál es el posicionamiento intersex respecto a la propia intersexualidad”, haciéndolo desde esa libertad universal de aprender a mirarse y quererse, y de equivocarse. “La peli es una defensa de haz lo que te dé la gana, no pasa nada, considérate una cosa y luego la contraria, que estás en tu legítimo derecho de buscar quién eres”, remata Molina.

Mi querida señorita se estrenará en Netflix el 1 de mayo.

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