Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine: “Los Goya, en este momento, sin exagerar, es uno de los eventos culturales más importantes del país”

Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine: “Los Goya, en este momento, sin exagerar, es uno de los eventos culturales más importantes del país”

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La primera Junta Directiva de la Academia fue a él, como director del ICAA, a pedirle una subvención para montar la institución y los Premios Goya; en 2006 dirigió la ceremonia especial 20 aniversario, y ahora, en la número 40, Fernando Méndez-Leite regresa por tercera vez como presidente de la Academia de la que se despedirá este año.

Le pillamos en una mañana fría de enero, a menos de dos meses de la gala número 40 de los Premios Goya. Fernando Méndez-Leite se apresura a decir que “ya sabes que no se puede hablar de casi nada, que todo es secretísimo”. En ese momento aún no han leído los guiones, avanza, aunque sí cuenta aliviado que van mucho más adelantados en la producción que en los dos años anteriores.

“Tenemos todo controlado y eso da mucha tranquilidad porque no siempre ha sido así. Recuerdo, por ejemplo, el año de Valladolid con Sigourney Weaver que se resolvió dos semanas antes…”, relata, aunque no fue culpa de ella, un icono para Méndez-Leite, protagonista incluso de su novela que le regaló a la actriz, sino por los candidatos previos al Goya Internacional de ese año. Para el 28 de febrero en Barcelona ya tienen ese premio internacional cerrado hace tiempo y será para él su tercera ceremonia como presidente de la Academia… y probablemente la última. “A estas alturas no sé lo que voy a hacer, ni qué va a pasar, pero, en todo caso, mi mandato expira en el mes de junio y como dicen los políticos ‘mi legislatura ha terminado”, dice. Por delante le queda, “además, de los Goya, las residencias, el programa Rueda, el Campus de Verano en Valencia y poner en pie el proyecto del Museo del Cine”. Pero antes que todo, en algún momento, tendrá que sentarse a escribir su discurso en un año de conmemoración de la historia de la institución y los premios y de celebración por el bueno momento del cine español.

¿Cómo llevas ese discurso? ¿O lo preparas en el último momento?

Lo del discurso para mí ha sido muy sorprendente porque son discursos institucionales en los que uno no puede personalizar demasiado, pero sin embargo han tenido mucho eco. Cosa que, por un lado, me divierte; y, por otro, me halaga, me hace cierta gracia. Este año queremos hacer la gala lo más rápida posible, a ver si conseguimos evitar lo del año pasado. Fue prácticamente una hora entera de agradecimientos y no hay metraje que lo soporte. Y el primero que tiene que dar ejemplo es el presidente haciendo un discurso más breve. Con lo cual entro en una íntima contradicción porque yo hablaría las tres horas.

Hay mucha historia que contar…

Pero en una gala de tres horas no puedes contar toda la historia de la Academia ni del cine español de los últimos 40 años… Como sabes, yo estaba ahí al principio. Yo era director general del ICAA en ese momento, en el 86, cuando aparecieron los miembros de la primera Junta Directiva de la Academia que estaba naciendo para pedir una subvención. Cuando dimití del ICAA, en la gala del 89 yo hice los videos con ayuda de Ramón Pilacés, que empezaba entonces. Y dirigí la gala del 20 aniversario, ahí pudimos hacer un balance, pero aquella era modestísima comparada con lo que es ahora. Ahora realmente es un espectáculo cuya retransmisión por televisión tiene una audiencia enorme y, por lo tanto, hay que tener eso en cuenta a la hora de organizarla. Los Goya, en este momento, sin exagerar, es uno de los eventos culturales más importantes del país en cuanto a repercusión, a audiencia e incluso a prestigio. De todas formas, creo que celebrar este año a la gente que puso en marcha la Academia en ese momento [les han otorgado la Medalla de Oro 2026] es importante porque era un proyecto nada bien visto dentro de la propia profesión, se pensaba como una imitación de los Oscars, vaya tontería, decían algunos.

Siendo una edición redonda es, además, el final de un año de muy buen cine español, al que el público ha acudido y que ha tenido mucha visibilidad internacional.

A pesar de los momentos de taquilla complicados que estamos viviendo, el público ha respondido y lo ha hecho a películas muy autorales, como Los Domingos, Sirat, Sorda o Una quinta portuguesa. Son títulos que han hecho buena taquilla y no son la tradicional película comercial. Esa calidad general de las películas también aumenta el suspense de la noche, cualquiera de esas películas y algunas otras que no he citado, son películas que podrían ganar el Goya perfectamente. Este año hay mucha intriga de qué puede pasar. Eso es muy bueno siempre.

Mientras no haya otro ex aequo… ¿o sí?

El otro día la notaria nos contaba el problema que había tenido ella cuando se lo encontró, la de vueltas que le dio a contar los votos una y otra vez. El error fue que no se pusiera en el sobre que era ex aequo, pero era una noticia más y, por otro lado, era reconocer dos películas que habían tenido muy buena acogida por el público y por la crítica ese año, que fue positivo.

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