Alba Flores le dedica el documental ‘Flores para Antonio’ a su padre: “Ahora me siento mucho más serena y más libre”

Alba Flores le dedica el documental ‘Flores para Antonio’ a su padre: “Ahora me siento mucho más serena y más libre”

Flores para Antonio

A sus 38 años, Alba Flores se enfrenta a sus recuerdos para dedicarle un documental a su padre dirigido por Isaki Lacuesta y Elena Molina. Flores para Antonio, es una declaración personal de amor y una reivindicación de su figura y carrera.

“Me sentí el hombre más feliz, ya estabas aquí. Pude entender que eras un pedazo de mi ser, tan igual a mí […] Tan bonita, tan morena, tan gitana como era la flor que siempre quise en mi jardín”. Son algunos versos de la canción que Antonio Flores dedicó a su hija Alba en 1994, y que bautizó con el mismo nombre; en aquel momento, recién publicado su álbum Cosas mías, estaba en lo más alto. Murió justo un año más tarde, tan sólo quince días después que su madre la gran Lola Flores, a causa de una sobredosis y roto por el dolor. Ahora, pasadas tres décadas, Alba Flores se enfrenta a los recuerdos a través de Flores para Antonio (estreno en cines 28 de noviembre antes de la llegada a Movistar Plus+), un documental dirigido por Isaki Lacuesta y Elena Molina, y producido por ella misma, que funciona tanto como carta de amor de una hija a su padre –y a la vez tributo a la niña que se quedó sin figura paterna demasiado pronto–, como proceso de catarsis y reconstrucción de la memoria de una de las familias más icónicas de la cultura española.

“Cuando él murió yo tenía ocho años, y no entendía nada. Durante mucho tiempo no me sentí preparada para hablar de su ausencia y normalizarla”, afirma la actriz para explicar por qué Flores para Antonio, estrenado en el pasado Festival de San Sebastián, ha tardado tanto tiempo en existir. “Pero con los años he hecho terapia y he desarrollado una identidad independiente de la de mi familia, y eso me ha dotado de la valentía para afrontar este viaje”, añade acerca de una película nacida con la intención de “aliviar el dolor” que le causó la perdida tan prematura de su progenitor. Al principio, eso sí, fue reacia a darle luz verde. “Dije que sólo aprobaría el proyecto si Isaki Lacuesta formaba parte de él”. Para su sorpresa, el director de Segundo premio (2024) aceptó, aunque, eso sí, con la condición de que ella misma participara en la película. “Me costó aceptar, pero sentí que era lo correcto. Hay mucha gente que llevaba tiempo esperando un homenaje como este a mi padre, y lo sé porque no han dejado de recordármelo a lo largo de estos años”.

Flores para Antonio

Concha de la Rosa

Conocida por su trabajo en series como Vis a visLa casa de papel, la actriz es la encargada de vehicular el metraje del nuevo documental, avanzando a través de entrevistas a familiares y amigos del músico –su mujer y madre de Alba, Ana Villa, sus hermanas Lolita y Rosario y artistas como Ariel Rot, Joaquín Sabina y Sílvia Pérez Cruz– y de un archivo compuesto de vídeos caseros, fotos, dibujos, imágenes televisivas, letras de canciones y fragmentos de conciertos y películas.

“Contemplar a Alba abrirse camino a través de todo ese material fue un proceso de aprendizaje para todo el equipo, y una forma hermosa de descubrir al hombre y al artista”, opina Lacuesta. “Ha sido un recorrido muy largo e intenso, porque fueron apareciendo archivos hasta casi la última semana del montaje, era como si el propio Antonio nos estuviera dirigiendo de alguna manera”, asegura Molina.

A lo largo de su metraje, la película repasa la evolución musical del cantautor, del himno pacifista No dudaría (1980) a las rumbas, pasando por el rock and roll, y entretanto traza el retrato de un hombre marcado por su servicio militar, atormentado por las injusticias del mundo y atrapado por su adicción a las drogas, que Lacuesta y Molina abordan sirviéndose de las propias palabras del músico y evitando el morbo.

A los 38 años, finalmente, Alba Flores siente que ha podido reconciliarse con su historia familiar. “Todo el mundo me conoce desde que nací, siempre he notado esa presión, desde el principio noté la expectación de la gente y, por tanto, sus expectativas. Desde hace mucho necesitaba entender la vida de mi padre, pero también entender su muerte, tanto yo como mi madre y mis tías teníamos que enfrentarnos a ese asunto cara a cara para comprender por qué paso”, confiesa. “Ahora me siento mucho más serena y más libre; hacer el documental me ha permitido integrarle a él en mi vida, y me doy cuenta de que eso es algo que necesitaba para seguir adelante”. Gracias a la película, añade, ha aprendido mucho de Antonio. “Sobre todo de su fortaleza y su capacidad para resurgir de sus cenizas. Se fue muy pronto, pero hasta ese momento se repuso a muchos altibajos, y logró llegar justo adonde quería. Eso resulta muy inspirador”.

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