Los hermanos belgas ganaron en el pasado Festival de Cannes el premio al mejor guion por su última película que ahora estrenan, Recién nacidas.
Habituales de Seminci, hablamos con los Dardenne esta semana en la 70 edición del Festival de Valladolid en la que competían con su último filme Recién nacidas (estreno en cines 31 de octubre), con la que repitieron también en Sección Oficial en el Festival de Cannes (su décima vez), donde son de los pocos en tener no una, sino dos Palmas de Oro en su haber por Rosetta (1999) y El niño (2005).
Jean-Pierre y Luc Dardenne son un extraño y envidiable caso de buenos hermanos, llevan firmando películas juntos desde 1987, un medio al que llegaron casi por casualidad, desde el teatro, donde un día se quedaron de directores sustitutos. Han escrito y dirigido desde entonces todas sus películas juntos, siempre partiendo de una realidad social a la que observan de cerca, con cámara en mano, siguiendo a sus protagonistas que suelen ser actores y actrices no profesionales, aunque por sus filmes también han pasado grandes nombres, como Marion Cotillard, que protagonizó Dos días, una noche (2014) o Cécile De France en El niño de la bicicleta. Y otros, como Jérémie Renier empezaron una carrera gracias a ellos, después de protagonizar La promesa (1996).

Jean-Pierre y Luc Dardenn en Seminci.
En Recién nacidas, su última película sin embargo, han cambiado muchas cosas respecto a lo que suele ser su cine. Para empezar, es un reparto muy coral, es la historia de cinco jóvenes acogidas en un centro de maternidad de menores, cinco jóvenes madres (ese es el título original en francés, Jeunes mères) que escribieron inspirados, eso sí, como siempre, por la realidad.
“Teníamos una historia sobre una chica adolescente embarazada y fuimos a documentarnos a una casa maternal y al hablar con la psicóloga, las educadoras, las chicas allí… cambiamos de idea y decidimos ampliar las historias y contar distintas realidades”, explica Luc Dardenne. “Pero no es una copia de casos reales”, añade Jean-Luc a su lado (son ordenados y bien avenidos hasta dando entrevistas). “Lo que contamos por supuesto que está inspirado en la realidad, digamos que la pobreza, esos mundos tan pobres de los que vienen y que se repiten sin parar, son conforme a la realidad, pero cada protagonista es una historia que hemos creado nosotros”.
Son Jessica, Julie, Perla, Ariane y Naïma. Las cinco acaban de tener un bebé, están acogidas en un centro maternal y lidian con ser madres tan jóvenes. Alguna no tiene familia directa, su madre la abandonó y no quiere abandonar a su bebé, otra tiene madre alcohólica y quiere darlo en adopción, otra se agarra a ese bebé con el sueño de formar una familia desde el amor, otra lucha contra su adicción…

©Christine_Plenus
“Tanto la pobreza afectiva como la pobreza económica se repiten”, explica Luc. “Esos lugares de miseria que conllevan pobreza emocional son lugares en los que no se sabe cuidar o amar, dar cariño, va todo unido y es muy difícil romper ese círculo”.
Pero, ellos, contrarios a su cine habitual, han decidido plantear historias en las que, de una forma u otra, esos círculos se rompen o, al menos, se atisba la esperanza. Cada una de las cinco historias termina en luz. “Al trabajar con chicas jóvenes y con bebés, no podíamos hacerlo de otra forma”, confirma Jean-Pierre. “Queríamos que lo que les pasa a ellas, sus trayectorias, sus dificultades, sus sufrimientos aporten algo que haga que el ciclo eterno no vuelva a repetirse”.
El último elemento que difiere en Recién nacidas del resto de sus películas vino marcado por algunos de sus protagonistas: los bebés. A pesar de la naturalidad con la que ruedan, los Dardenne son conocidos por un método de trabajo de ensayos exhaustivos y largos que permitan llegar al rodaje sin espacio para la duda o la improvisación. Aquí, en cambio, trabajando con bebés reales (en un exhaustivo casting a madres embarazadas porque tienen bebés con semanas de vida) tuvieron que dejarse llevar por las necesidades de las criaturitas. “Si querían dormir, dormían, si lloran, lloran, si se ríen, se ríen”, explican los dos divertidos por el recuerdo. Cada madre protagonista, por eso, rodaba con varios bebés distintos. “Lo curioso es que, al final, casi todas las escenas que elegimos en montaje eran del mismo bebé con cada una, como si cada bebé hubiera sentido esa conexión especial con su madre de ficción”.
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