Josh Safdie dirige ‘Marty Supreme’: “Representa la confianza, el descaro y la ambición de Estados Unidos en la posguerra”

Josh Safdie dirige ‘Marty Supreme’: “Representa la confianza, el descaro y la ambición de Estados Unidos en la posguerra”

Josh Safdie

La realidad y la leyenda deportiva se confunden con la llegada al cine de Marty Supreme, la nueva película en solitario de Josh Safdie (Diamantes en bruto), con Timothée Chalamet en el papel de un genial y descontrolado campeón de tenis de mesa. Detrás de su personaje, sin embargo, se esconde un verdadero campeón.

Nos encontramos en Los Ángeles con el director que nos habló de los orígenes de la película, firmada sin su hermano Benny y de cómo la historia de un campeón de ping-pong en los años cincuenta puede convertirse en la metáfora de un sueño perseguido obsesivamente hasta su realización.

El principal adversario de Marty en la película es un campeón japonés llamado Koto Endo [Koto Kawaguchi, campeón japonés de tenis de mesa para personas sordas en la vida real, n. del r.], que logra concentrarse mejor en el juego porque es sordo y juega con una raqueta diferente.

Los japoneses efectivamente inventaron la raqueta de esponja, que apareció en escena en 1952 y cambió este deporte. Fue el primer momento en que el país salió del aislamiento y lo hizo a través de un deporte como el tenis de mesa, que les dio un motivo de orgullo nacional. Así que tuvimos que mostrar la diferencia entre los dos tipos de jugadores: Marty, que representa el nacimiento de la modernidad y la mentalidad americana, y luego la mentalidad japonesa, el personaje de Endo, que tiene un ligerísimo toque de independencia. Es fascinante, porque Endo, según el noticiero cinematográfico, tiene a 84.000 personas detrás de él, mientras que solo se puede pensar en una persona que está detrás de Marty. Así que tenemos a un pueblo unido por un momento histórico importante, la guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Y de repente ven a este nuevo héroe, este americano que llega y es su encarnación. Al final es una sensación complicada, porque ven este tipo de excepcionalidad americana y de hiperindividualismo.

¿Cuál fue, según tú, la diferencia más significativa entre la mentalidad americana y la japonesa a principios de los años cincuenta después de la guerra?

Cuando descubrí por primera vez este mundo, estos jóvenes chicos, inadaptados de la generación silenciosa, personas demasiado jóvenes para combatir en la Segunda Guerra Mundial, me quedé fascinado por su punto de vista sobre la victoria y sobre lo que significaba ser americano en ese momento. ¿Marty es patriótico? Tiene su sentido del orgullo, sin duda está orgulloso de ser americano. El sueño americano se convirtió en protagonista después de la guerra; se asistió al nacimiento de lo que luego se convirtió en el colonialismo corporativo. Y lo que estaba ocurriendo en Japón en particular es fascinante. La forma en que aceptaron la derrota no tiene igual en el curso de la historia, y no creo que vuelva a haberla nunca, porque pasaron de lo más alto a lo más bajo de un día para otro. Extrañamente, Estados Unidos reescribió la Constitución en Japón después de la guerra, cuando ocupaba ese país, y lo que sucedió al final es que introdujimos el sueño americano. Tienes una lavadora y una secadora, tienes objetos materiales. Este fue un punto de inflexión en la historia, cuando el capitalismo empezó a prevalecer en la guerra contra el socialismo y el comunismo, por lo que fue el inicio de la verdadera victoria del capitalismo. El sueño americano es una historia tan poderosa que, después de la guerra, soñar en grande se convirtió en un fenómeno internacional, junto con esta nueva idea de que los individuos hacen la historia y desempeñan un papel crucial en dar forma y remodelar el mundo. Marty representa la confianza, el descaro y la ambición que Estados Unidos expresó en la posguerra.

Marty no se comporta de manera moral. Miente, engaña, roba y llega incluso a matar para alcanzar su objetivo: poder permitirse participar en los torneos de ping-pong en el Reino Unido y en Tokio.

Absolutamente sí. Pero la moralidad, la idea objetiva de la moral, es subjetiva para cada persona; está ligada a tu vida en ese momento concreto y a lo que es importante para ti. Y el sueño de Marty requiere un cierto nivel de concentración láser y de anteojeras porque es particularmente intenso. Y dado que es un sueño que nadie respeta, intensifica su convicción y lo vuelve difícil para él, lo aísla. Y esas anteojeras lo llevan a situaciones en las que no piensa en las demás personas. Pero, al final de cuentas, es alguien que persigue la felicidad e inspira a los demás a través de su pura ambición, intensidad, ardor y pasión. Y esa inspiración compensa ampliamente, da la vuelta a cualquier tipo de cuestión moral que puedas tener. Marty es el soñador por excelencia, es el romántico definitivo y el optimista más implacable. Es una historia de formación que explora cómo, en la juventud, una individualidad sin compromisos puede ser tanto liberadora como limitante. Para Marty, su fe ciega en su sueño lo conduce de manera indirecta al verdadero descubrimiento de sí mismo, al verdadero cambio. El compromiso de Marty con su sueño se basa en la confianza en sí mismo, pero al final es la confianza de los demás la que resulta ser la más importante.

¿Eres tan obsesivo como guionista y director como Marty lo es como jugador de ping-pong?

La obsesividad deriva de la determinación y del aislamiento que se siente cuando se tiene delante un objetivo muy específico, por lo que se persigue la perfección y se quiere ser la versión suprema de uno mismo, el mejor jugador. Hay que estar obsesionado con cada detalle, hay que tener esa intensidad, porque si no crees tú, nadie más creerá. Y esta película habla precisamente de tu fe en ese sueño y de su realización, de la obsesión por seguir ese sueño y dominarlo.

Has coescrito y codirigido películas con tu hermano menor Benny, como Uncut Gems (Diamantes en bruto). Este año Benny ha escrito y dirigido The Smashing Machine, mientras que tú has dirigido Marty Supreme con Ronald Bronstein como único coguionista. ¿Qué os llevó a tomar caminos separados?

Has pasado muchos años trabajando al lado de alguien, luego ambos decidís querer hacer algo diferente. Él quería explorar una cosa, yo quería explorar otra. Así que, obviamente, emocionalmente fue diferente para mí, pero esta película era tan imponente y ambiciosa que nunca tuve tiempo de detenerme a pensar en cuán diferente era esta dirección respecto a mi primera película de 2008, The Pleasure of Being Robbed (El placer de ser robado). Pero es bonito poder mirar la película de mi hermano y ver cómo se ha expresado.

Fotos: Getty Images

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