Julio Medem dirige ‘8’, un poema de amor y tragedia a las dos Españas del siglo XX: “A veces tenemos que visitar el infierno para no repetirlo”

Julio Medem

El día que se proclamó la Segunda República, el 14 de abril de 1931, arranca la nueva película de Julio Medem, 8, una historia que abarca 90 años y que se cuenta en ocho capítulos en “plano de continuidad”. Javier Rey y Ana Rujas son los protagonistas de este “poema” de muerte y de amor.

"Españolito que vienes / al mundo te guarde Dios. / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón”. Los versos de Machado abren la puerta de 8, la nueva propuesta de Julio Medem (Vacas, Lucía y el sexo), que viaja al pasado para llegar al presente y hacer “una llamada al perdón” para cerrar el trauma que aún hoy arrastra España. Ana Rujas y Javier Rey son los protagonistas, dos personas que nacieron el mismo día, de familias de bandos enfrentados en la guerra, y que se van encontrando a lo largo de su vida sin saber todos los vínculos que existen entre ellos. Ocho capítulos, marcados por fechas clave de la historia de España, que señalan también momentos esenciales en la vida de los personajes.

La película arranca con el poema de Machado de las dos Españas, ¿es una declaración de intenciones? ¿Quiere decir que existen aún esas dos Españas?

Se está repitiendo un ciclo que tiene que ver con el enfrentamiento entre hermanos. Ya sufrimos un pasaje terrible en la Guerra Civil y ahora está todo muy polarizado. La película quiere contar los traumas de aquel pasado y decir que hay que superarlos. Yo pretendo la superación del trauma contando lo que ocurrió, llevo la historia a una situación ilusoria y de emoción, llena de buenos consejos. Es una llamada al perdón.

Es importante pedir perdón y también sabes perdonar. Y a partir de ahí ocurre el amor. Y en la película es el amor entre dos personajes que sus familias se mataron en la guerra. Creo que está entre las mejores historias de amor que he escrito y dirigido.

Empieza con versos de muerte y acaba con versos de amor.

La película es un poema cinematográfico y tiene sus versos. Tiene repeticiones que son las rimas, que van conectando a los personajes con su propia vida y consigo mismos.

El primer fusilado de la historia muere gritando “¡viva Franco!” y el que manda en el pelotón es un maestro de la República. Era una guerra y, claro, hubo víctimas en los dos lados, pero ¿esto no es una provocación?

No, ¿provocación por qué? Cuando van a fusilar a ese hombre dicen que estuvo al mando de unos que fusilaron antes a 12 personas. Pero no es tan importante esto en la película como el hecho de que cada personaje está sufriendo. He leído muchísima Historia de España, pero yo he preferido volver a los personajes, personas que han sufrido. No es representación política.

Hábleme de la narrativa visual, del cambio de formato y de fotografía para cada capítulo.

Al principio ni siquiera pensé en hacer planos en continuidad, bueno, plano secuencia, pero ha sido un reto para mí. Luego encontré lo otro. Como son 90 años, que cada capítulo estuviera visualmente representando la época, con el formato de pantalla y luego también con el tipo de iluminación, el sonido que empieza con un mono… La propuesta fotográfica de Rafael Reparaz es de lo mejor, es una barbaridad.

En la película se ve cómo va cambiando la situación de la mujer, ¿era importante subrayar ese aspecto?

Fue saliendo, yo nunca parto de discursos. El personaje femenino crece con el tiempo. Ella va fuerte, es muy propia, es muy libre, es muy osada, tiene una valentía… y es muy generosa.

En 8 hay menciones a la clase social, a la herencia política de la familia… ¿nada de eso importa cuando se habla de ideologías?

Después de hacer la película sé que puede ser muy provocadora, en el mejor sentido, y creo que sólo me importa a mí lo que yo piense, me refiero al alcance ideológico y político. Yo quiero que el espectador piense lo que dé la gana. Sé que la película es muy potente, que tiene fuerza, para mí, es una bestia dramática y cinematográfica, que va a provocar mucha reflexión y puede que hasta debate.

¿La elección de Javier Rey y Ana Rujas estaba decidida desde el principio?

Javi Rey, sí. Para el personaje femenino tenía otra actriz de primeras, que me gustaba muchísimo, pero se aplazó el rodaje y ella ya tenía teatro y no pudo. Cuando vi a Ana Rujas en La mesías fue flechazo total y me dije: “Ya la tengo”.

Ha sido difícil financiar esta película, ¿cree que es por el contenido, por el riesgo formal que había en ella…?

Creo que, por el riesgo formal, pero yo lo entendía. He recibido muchos noes y, ya ves, al final estoy yo produciéndola. Hemos estado muy justos, pero lo hemos conseguido.

Hay una pregunta que se hace en la película, que es la de si aún podemos ser felices juntos, ¿tú crees que podemos o toda la película es sólo un deseo?

Es un deseo, porque hay poca esperanza, no tengo muchas esperanzas. Pero a veces pasa que tenemos que visitar el infierno, en que estamos ahora, para no repetirlo nunca más.

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