Un grupo de amigos se enfrenta a la emoción y el peligro del salto base con traje de alas en una película refleja la tragedia que marcó su rodaje. La historia combina aventura, amistad y la lucha por seguir adelante frente a la pérdida.
★★★½
La nueva película de Salvador Calvo no es solo un relato sobre el salto base con traje de alas; es una exploración íntima de la pasión, la amistad y los límites que estamos dispuestos a afrontar. Lo que hace que La fiera se sienta tan poderosa es la combinación de emoción y humanidad: seguimos a un grupo de amigos unidos por un deporte extremo, y cada salto refleja no solo su amor por la aventura, sino también la fragilidad de la vida. Sin romantizar los deportes extremos, La fiera logra dignificar el estilo de vida de quienes deciden llegar al límite, pero deja un mensaje asertivo sobre el precio emocional de su elección y sabe esquivar el morbo sin propósito.
La fiera logra transmitir la adrenalina y el vértigo sin recurrir únicamente a la espectacularidad visual, aunque dejando entrar sin reparos el cine comercial en el relato. La camaradería del grupo y a los conflictos internos que surgen cuando el riesgo toca de cerca a quienes amas sostienen el peso de la pregunta que sobrevuela toda la película: ¿Hasta que punto somos libres de elegir cómo vivimos?
La película carga en el guion con un suceso ocurrido en el plano real, la muerte de uno de los personajes reales durante el rodaje, un hecho que podría haber descarrilado el proyecto y se convierte, sin embargo, en un testimonio de respeto y homenaje a su memoria que se palpa en la interpretación de Miguel Ángel Silvestre, Carlos Cuevas y Miguel Bernardaeu. Aun así, algunos momentos de la trama pueden resultar previsibles, y ciertos personajes secundarios podrían haberse explorado con mayor profundidad.
La relación entre los tres es donde se sustenta el sentido de todas las decisiones que los amigos tomaron en vida, y la interpretaciónd e sus protagonistas transmite autenticidad y química, la relación se sienta viva y creíble. La narrativa no busca glorificar el peligro; al contrario, muestra las decisiones, dudas y emociones de quienes aman un deporte donde la línea entre la vida y la muerte es extremadamente fina.
La fiera deja una sensación de respeto profundo por aquellos que viven con pasión y determinación.
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