Saltó a la fama con la serie Killing Eve y desde entonces ha pasado por muchos géneros, de la comedia (Free Guy) al terror (28 años después). Aquí es el contrapunto moral del famoso arquero.
La actriz, conocida por sus papeles principales en 28 años después (2025) y La ley del asfalto (2023), entre otros títulos recientes, interpreta en La muerte de Robin Hood a la Hermana Brigid, un contrapunto moral del personaje de Robin Hood que acabará por convertirse en el principal catalizador de su proceso de introspección y redención.
La muerte de Robin Hood ofrece una mirada muy distinta al mito que todos conocemos. ¿Qué fue lo que más te atrajo de esta reinterpretación?
Nunca he estado especialmente unida emocionalmente a la figura de Robin Hood. Conocía el mito, como todo el mundo, pero lo que realmente me cautivó fue la interpretación que proponía Michael Sarnoski. La película no parece una leyenda, sino una exploración profundamente humana. Creo que plantea preguntas muy interesantes: ¿cómo convive una persona con el peso de sus actos? ¿Qué ocurre con su conciencia? ¿Cuál es el coste real de una vida dedicada a una causa? Además, aborda temas universales como la culpa, el arrepentimiento o la misericordia, cuestiones con las que cualquiera puede identificarse.
¿Te inspiraste en otras adaptaciones de Robin Hood para preparar el personaje?
No especialmente. Había visto algunas de las versiones clásicas, pero esta película tenía una identidad tan propia que preferí centrarme en otro tipo de investigación. Me interesó mucho más estudiar el papel de las mujeres dedicadas al cuidado de la salud en aquella época: cómo trabajaban, qué conocimientos tenían y cuál era su función dentro de la comunidad.

¿Cómo describirías a tu personaje?
Para mí, es la personificación de la gracia. Tiene una serenidad que admiro profundamente y una enorme capacidad para cuidar de los demás. Aunque ha perdido a su propia familia, se ha convertido en una figura casi matriarcal dentro de la comunidad. Es alguien que guía, escucha y acompaña. Sin embargo, también carga con el peso de las expectativas de quienes la rodean. Lo que más me gusta del personaje es que no está idealizado. No es una santa ni una figura perfecta; es una mujer que intenta hacer lo correcto guiándose por las convicciones que ha ido acumulando a lo largo de su vida.
¿Cuál fue el mayor desafío de preparar esta Hermana Brigid?
Su capacidad de contención. Ella ocupa una posición de referencia dentro de la comunidad y siente la responsabilidad de ser una persona fuerte para los demás. Eso significa que muchas veces no puede expresar abiertamente lo que siente. Yo soy mucho más emocional y transparente. Tiendo a exteriorizar mis sentimientos con facilidad, así que trabajar desde esa contención constante fue probablemente el aspecto más exigente del personaje.
¿Cómo ha sido compartir pantalla con Hugh Jackman?
Fue una experiencia fantástica. La mayoría de mis escenas son con él y muchas de ellas son muy íntimas, con largas conversaciones y momentos de gran carga emocional. Es alguien muy cercano, muy generoso y con quien resulta muy fácil construir una relación de confianza en pantalla. Su personaje atraviesa una transformación enorme a lo largo de la película, así que fue muy interesante acompañar ese viaje como compañera de escena.

Michael Sarnoski ha definido la película como una historia que comienza con la crudeza de El renacido y termina con una intimidad más cercana a El hilo invisible.
Es algo que percibí cuando pude ver la película terminada. Los primeros minutos tienen una fuerza y una brutalidad impresionantes, pero después, cuando Robin llega a la isla y conoce a mi personaje, la historia adquiere un tono mucho más íntimo y reflexivo. Y esa transición me pareció preciosa. Salí de la proyección pensando que pocas veces había participado en algo tan bello desde el punto de vista cinematográfico.
No es la primera vez que participas en una película de época. En 2021 trabajaste, junto a Matt Damon y Adam Driver, en El último duelo, dirigida por Ridley Scott.
Ha sido maravilloso regresar a ese universo. Lo extraordinario de este tipo de películas es su capacidad para transportarte. Las localizaciones, el vestuario, la dirección artística o los decorados contribuyen a crear una inmersión muy especial. Eso hace que la experiencia sea muy diferente a la de rodar una historia contemporánea. Existe algo casi mágico en poder habitar esos espacios y sentir que, durante unas horas, no perteneces al mundo actual.
