El actor Damien Dorsaz debuta en la dirección con Lady Nazca, en la que lleva a la pantalla la increíble vida de Maria Reiche, la arqueóloga alemana que luchó por la conservación de las Líneas de Nazca.
Maria Reiche era una joven alemana bien educada, matemática, arqueóloga, con conocimiento de idiomas que, tras la Segunda Guerra Mundial, decidió instalarse en Perú. Empezando como institutriz de niños alemanes, en un viaje de ocio en 1941 llegó por primera vez a las Líneas de Nazca y quedó atrapada por aquel lugar mágico. “Se pasó los siguientes 50 años barriendo el desierto”, explica Damien Dorsaz, alemán como ella, curioso como ella, que viajó por primera vez a Perú en 1996. “Era un viaje en solitario, el primero que hacía como adulto con la intención de buscar otras vidas, ideas, otros caminos”. En aquel periplo tuvo la suerte de conocer a Maria Reiche, “ya muy mayor, porque murió dos años después”, pero su historia se quedó con él. Después de dedicarse unos años a la interpretación, Dorsaz empezó a darle vueltas a la idea de rodar un documental sobre Reiche, volvió a Perú, filmó los archivos, las Líneas… “Pero me faltaba emoción y me di cuenta de que tenía que ser una ficción para ser capaz de transmitir al público la energía y la fuerza de su vida, y también para tener la oportunidad de expresar a través de ella cuestiones más íntimas, preguntas metafísicas… Quería llevar al público en un viaje de la mano de esta mujer que encontró la conexión con el mundo, entre el pasado y el presente”, continuaba el cineasta.

Así como Reiche pasó décadas barriendo el desierto en solitario, descubriendo las Líneas y luchando para que el gobierno peruano reconociera su valor humano e histórico frente a los especuladores que querían borrarlas, Dorsaz peleó durante dos décadas para sacar adelante la película que contara su historia, Lady Nazca. “Pre-MeToo era impensable financiar un filme con esta mujer como protagonista –admite durante los encuentros de Unifrance en París–, después, por suerte, empezaron a abrirse a ellas y a estas sensibilidades que tienen un reflejo en hoy. Maria era la mujer más anticolonialista que hay. Y todo lo que hizo por, como se dice en la película, ‘llenar el vacío que dejaron los españoles con los ancestros peruanos’ fue real”.
Por razones de producción y de conservación de lo que es, desde 1994 y gracias a Reiche, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, no pudieron rodar en las propias Líneas, “pero sí en el desierto de la zona de Nazca, más cerca de Palpa”, durante 28 días, donde reprodujeron casi a tamaño real algunos de los geoglifos; y, al final, pudieron sobrevolar las auténticas Líneas de Nazca, esas rayas sobre la arena que van dibujando la historia de un pueblo antiguo y también “el interior del personaje (interpretado por Devrim Lingnau)”. “Caminar a su lado, verlas, te recoloca en el mundo, te conecta con él”, concluye Dorsaz.
