Casi como respuesta a ese éxito que vivieron con Volveréis, han vuelto a mirar a ese rodaje en el que iban aprendiendo mientras hacían, y esta nueva película no es totalmente nueva: Los ilusos 13+13 es el resultado de reabrir una película ya cerrada y darle otra oportunidad.

“Hace 13 años nos quedamos sin presupuesto para afrontar bien la postproducción, y la copia que exhibimos estaba sacada de un telecine de trabajo de montaje, bastante cutre, todo hay que reconocerlo…”, admite Jonás Trueba en las notas. “Tuvo su gracia, pero siempre pensaba que algún día deberíamos mostrarla en mejores condiciones. Ahora nos hemos podido permitir volver al negativo original y recuperar su verdadero carácter. La imagen tiene más grano si cabe, pero también aparecen texturas y colores preciosos”.
Con su color original y atravesada por la mirada del tiempo, Los ilusos 13+13 (que estrenaron en la retrospectiva dedicada a Jonás en el Centro Pompidou de París el pasado mes de enero) no sólo aguanta esos años, sino que le han sentado bien, muy bien. Es la confirmación de que el camino iniciado entonces por Trueba y compañía era uno arriesgado, bonito y, vista hoy, coherente con lo que fueron y lo que son: “Restituye algo muy genuino de la actitud con la que concebimos aquella experiencia vital”, continúa Trueba. “Refleja los vaivenes y cambios de ánimo en el proceso de creación, es más luminosa y menos solemne. Nos hemos enfrentado al color original que permanecía oculto como si hubiéramos descubierto una pintura debajo de otra”.
Es una “película más justa”, añade Jonás Trueba, que además suma y convive con Los ilusos original y que hará justicia a aquella volviendo a las salas, donde reencontrará al público pasado y encontrará uno nuevo que aún mire con ojos dubitativos y románticos el cine en cines. “Seguimos siendo, básicamente, los mismos ilusos —dice el director—, pero ahora nos hace especial ilusión darle a la película la oportunidad que nunca tuvo en salas comerciales”.
