Natalie Portman produce ‘Arco’: “Habla de esperanza de una forma realista, si somos optimistas, haremos algo”

Natalie Portman produce ‘Arco’: “Habla de esperanza de una forma realista, si somos optimistas, haremos algo”

Ugo Bienvenu Arco

Ugo Bienvenu quería crear “una película abrazo” para tiempos difíciles. Así nació ‘Arco’, producida por Natalie Portman, y ganadora en Annecy. Una historia de ciencia-ficción que imagina un mañana esperanzador.

¿Y si toda la culpa fuera de los escritores de ciencia-ficción? Esa fue la pregunta que se hizo el director e ilustrador francés Ugo Bienvenu en plena pandemia, pensando en él mismo. “Yo llevaba escribiendo historias de ciencia-ficción desde los 10 años y en 2020 quería hacer una película y sentía que estábamos viviendo, en ese momento, en una mala película de ciencia-ficción”, explica vía Zoom. “Y pensé que era nuestra culpa, como escritores, llenos de cinismo, siempre imaginamos que lo peor va a ocurrir; cuando quizá nuestro papel es crear buenas ideas que traigan belleza, esperanza y felicidad al mundo para que ocurran, porque si piensas lo peor, ocurrirá”, reflexiona el escritor.

Y, así, de ese sentimiento nació Arco, su primer largometraje de animación después de más de una década dirigiendo cortos (Mamá), series (Ant-Man), escribiendo y dibujando cómics y colaborando con otros artistas. No sabe cómo, pero “mezclando todas esas ideas extrañamente en el cerebro” acabó dibujando una cara saliendo del cielo con un arcoíris detrás de ella, se la enseñó a su socio Félix de Givry y empezó un proceso de cinco años y miles de dibujos hechos a mano.

Esa cara acabaría siendo Arco, su personaje protagonista, un niño de un futuro lejano en el que son capaces de viajar en el tiempo a través de los arcoíris y gracias a unos trajes especiales con una piedra reflectante. Con 10 años, Arco no tiene permitido aún viajar, pero desafiando a sus padres, le roba el traje a su hermana y se escapa, solo, volando, perdido, acaba cayendo en un futuro cercano al nuestro, 2075, donde una niña, llamada Iris, le ayudará como sea a volver a su casa.

“El mundo de Iris lo veo casi como nuestro mundo actual”, cuenta Bienvenu. “Sólo que exageré todo un poco, pero nosotros ya estamos lidiando con inteligencia artificial, hologramas, zooms, robots…”. El de Arco es el futuro extraño porque es una utopía, un mundo idílico de casas jardín casi flotando en el cielo, de profundo conocimiento y respeto por todas las culturas. Es un mundo que nació después de que casi nos destruyéramos unos a otros y al planeta. “El cambio climático es un reto y también una oportunidad para la humanidad, para unirnos y lucharla y crear un mundo mejor después”, dice el director.

Fue esa visión optimista y también el estilo de animación, tan particular, lo que llamó la atención de Natalie Portman y su socia productora, Sophie Mas. “Arco habla de esperanza de una forma realista, si somos optimistas y pensamos que todo va a ir bien, hacemos algo, si nos dejamos vender por el pesimismo, que nada de lo que hagamos puede tener efecto, acabamos haciendo nada”, explica la actriz americana, que en la versión en inglés también le pone la voz a la madre de Iris y al robot que la cuida, Mikki (al padre lo dobla Mark Ruffalo). “Desde el principio Ugo me dijo que la película era el recuerdo del futuro, y me pareció una manera maravillosa de describirla: podemos recordar un futuro que es más bonito que nuestro presente”.

En el futuro más cercano de Arco, el de Iris, los niños viven solos, cuidados por robots cariñosos (que tienen voces masculina y femenina a la vez), mientras los padres trabajan duro, lejos de allí y se presentan cada noche en hologramas. La policía, los profesores, los albañiles, todos son obreros… Los coches flotan, pero aún están amenazados por las consecuencias del cambio climático, terribles tormentas, incendios… “Ugo tiene una visión compleja de la tecnología, no es negativa, ni positiva, tiene muchos matices”, insiste Portman, aunque paradójicamente, Bienvenu es un artista que no cuenta con la tecnología para nada en su trabajo. “Ni uso ni usaré nunca la inteligencia artificial, ni siquiera la uso para investigación”, sentencia este dibujante a mano. “Creo que, si nos ha llevado millones de años llegar a este momento de la evolución, tener tiempo para pensar, para imaginar, para vivir, para preguntarnos… ¿por qué querrías darle esa magia a las máquinas? Creo que es como cuando empiezas a llevar una bici eléctrica… te vuelves vago. El esfuerzo trae mucha felicidad. Y la animación requiere mucho esfuerzo”, sonríe.

Arco han sido cinco años de trabajo, aunque la historia, confiesa, la tenía escrita “en dos minutos”. “Mi trabajo todo este tiempo ha sido protegerla, llevarla a cabo consiguiendo que la respetara, que respetaran el final”. Un final que fue su décimo dibujo. “Dibujar es algo inconsciente para mí, y luego sólo hay que ordenarlo”. Pero siempre respetando la idea inicial: la esperanza y el optimismo que nos conduzca a esa sensación final de, como la define Bienvenu, “una película abrazo”.

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