El maestro Park Chan-wook (‘Old Boy’) estrena la película que soñaba hace 20 años, ‘No hay otra opción’: “Me preocupa mucho la IA, no podemos seguirle el ritmo”

El maestro Park Chan-wook (‘Old Boy’) estrena la película que soñaba hace 20 años, ‘No hay otra opción’: “Me preocupa mucho la IA, no podemos seguirle el ritmo”

Park chan-wook

El maestro surcoreano Park Chan-wook estrena por fin la película que llevaba 20 años persiguiendo, No hay otra opción, basada en una novela de Donald E. Westlake y protagonizada por Lee Byung-hun, El juego del calamar.

Publicada en 1997, la novela de Donald E. Westlake, The Ax, presentaba a un hombre despedido de su trabajo en una fábrica papelera y que, tras no encontrar trabajo durante más de un año, decide ir tras cada uno de los que considera sus rivales en el oficio. Sátira del deshumanizador sistema capitalista, el greco-francés Costa-Gavras la llevó al cine en 2005 en Arcadia, justo por la época en la que, al otro lado, en Corea del Sur, Park Chan-wook leía por primera vez el libro y vio inmediatamente en él una película en la que pudiera hablar “del mundo interior de un individuo, así como de los grandes problemas que lo rodean”, explicó en el Festival de Venecia, donde, por fin, tras dos décadas de intentar sacar el proyecto adelante (con un intento en inglés incluso) estrenó No hay otra opción. Unos meses después y antes de empezar la carrera de nominaciones que le llevó a los Globos de Oro (y seguramente a los Oscar), hablamos con el maestro surcoreano, autor de películas de culto como Old Boy, La doncella o Decision to Leave, sobre su película soñada, por qué sigue siendo una historia relevante hoy (incluso más) y la combinación de denuncia social y humor negro que la ha convertido en su película más accesible, con el intérprete Lee Byung-hun (El juego del calamar) como Man-su, el protagonista, amante de los bonsáis, el papel y su ego masculino.

Llevas 20 años detrás de la adaptación de la novela de Westlake, 20 años en las que el turbocapitalismo y la deshumanización se han acelerado. ¿Qué impacto crees que ha tenido hacer la película ahora?

Sí, fue hace 20 años cuando leí la novela por primera vez y decidí que quería adaptarla, pero han pasado 16 años desde que empecé a trabajar en la adaptación. Desde entonces, el mundo ha experimentado grandes cambios, reflejados en la incorporación de la inteligencia artificial en la vida, como se puede apreciar al final. En la última toma, donde Man-su sale de la fábrica y las luces se apagan una a una, quería mostrar que la IA siente que ya no necesitamos a la gente. En esta escena, vemos a Man-su arriesgarse a la ruina moral, asesinar y buscar trabajo para eliminar a todos sus competidores humanos, solo para encontrarse con un competidor más poderoso: la IA.

¿Significa esto que te preocupa la IA?

Sí, me preocupa mucho. Incluso antes de que hayamos establecido regulaciones legislativas o planes para prevenirla, la tecnología de la IA se ha desarrollado tan rápido que no podemos seguirle el ritmo. Hay quienes dicen que la tecnología o la IA son como un caballo, y que podemos dirigir al caballo, pero el caballo no puede ir más rápido que quien lo maneja. Creo que la inteligencia artificial es un caballo incontrolable y descontrolado y todos podemos caernos de él en cualquier momento.

El protagonista también está fuera de control. La fragilidad del orgullo masculino, de la masculinidad, es otro tema destacado en No hay otra opción. Creo que, a diferencia de la novela, le has dado más papel a la mujer para demostrar cómo las cosas están intentando cambiar.

Sí, así es. Los hombres de esta película creen que sus vidas se arruinarán si no tienen trabajo, si no ganan dinero, no podrán cumplir adecuadamente con sus responsabilidades como hombres ni mantener su autoridad como padres y esposos. Las esposas de la película están realmente dispuestas a amar a sus maridos, incluso si no encuentran trabajo. De hecho, escuchamos al personaje de Ara decir esto cuando afirma que lo importante no es perder el trabajo, sino cómo se responde a eso. Las mujeres de esta película son muy realistas y sabias. Pero los maridos, en cambio, están estancados y creen que solo podrán actuar como hombres si vuelven a su trabajo. Por eso, tienen una perspectiva muy miope del mundo.

Esta es una película muy social y política, de denuncia con lo que está ocurriendo, pero a la vez es quizá tu película más cómica y, como dice tu protagonista, Lee Byung-hun, quizá la más comercial. ¿Cómo se logran combinar todos estos adjetivos?

Siempre me he esforzado por hacer películas comerciales, lo que pasa es que no siempre he logrado que se reflejara en la taquilla, pero siempre lo he intentado. Creo que en este caso sí funciona porque el humor es más fuerte que en mis otras películas. Pero creo que hay un buen equilibrio de tono. Creo que Byung-hun usó la palabra “comercial” porque, como mencionas, es una película especialmente cómica, y quizás la gente la disfruta y entiende más porque es divertida. Pero algo a tener en cuenta es que el apego o la relación del público al protagonista, hacia Man-su, fluctúa. Hay momentos que se sienten cercanos al personaje, y hay otros momentos de distancia porque él divaga, se aleja… Creo que los momentos de comedia surgen en esos momentos de distancia, lo cual, en mi opinión, al mismo tiempo, podría ser un obstáculo para que esta película sea tan comercial.

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