Llevas 20 años detrás de la adaptación de la novela de Westlake, 20 años en las que el turbocapitalismo y la deshumanización se han acelerado. ¿Qué impacto crees que ha tenido hacer la película ahora?
Sí, fue hace 20 años cuando leí la novela por primera vez y decidí que quería adaptarla, pero han pasado 16 años desde que empecé a trabajar en la adaptación. Desde entonces, el mundo ha experimentado grandes cambios, reflejados en la incorporación de la inteligencia artificial en la vida, como se puede apreciar al final. En la última toma, donde Man-su sale de la fábrica y las luces se apagan una a una, quería mostrar que la IA siente que ya no necesitamos a la gente. En esta escena, vemos a Man-su arriesgarse a la ruina moral, asesinar y buscar trabajo para eliminar a todos sus competidores humanos, solo para encontrarse con un competidor más poderoso: la IA.

¿Significa esto que te preocupa la IA?
Sí, me preocupa mucho. Incluso antes de que hayamos establecido regulaciones legislativas o planes para prevenirla, la tecnología de la IA se ha desarrollado tan rápido que no podemos seguirle el ritmo. Hay quienes dicen que la tecnología o la IA son como un caballo, y que podemos dirigir al caballo, pero el caballo no puede ir más rápido que quien lo maneja. Creo que la inteligencia artificial es un caballo incontrolable y descontrolado y todos podemos caernos de él en cualquier momento.
El protagonista también está fuera de control. La fragilidad del orgullo masculino, de la masculinidad, es otro tema destacado en No hay otra opción. Creo que, a diferencia de la novela, le has dado más papel a la mujer para demostrar cómo las cosas están intentando cambiar.
Sí, así es. Los hombres de esta película creen que sus vidas se arruinarán si no tienen trabajo, si no ganan dinero, no podrán cumplir adecuadamente con sus responsabilidades como hombres ni mantener su autoridad como padres y esposos. Las esposas de la película están realmente dispuestas a amar a sus maridos, incluso si no encuentran trabajo. De hecho, escuchamos al personaje de Ara decir esto cuando afirma que lo importante no es perder el trabajo, sino cómo se responde a eso. Las mujeres de esta película son muy realistas y sabias. Pero los maridos, en cambio, están estancados y creen que solo podrán actuar como hombres si vuelven a su trabajo. Por eso, tienen una perspectiva muy miope del mundo.
Esta es una película muy social y política, de denuncia con lo que está ocurriendo, pero a la vez es quizá tu película más cómica y, como dice tu protagonista, Lee Byung-hun, quizá la más comercial. ¿Cómo se logran combinar todos estos adjetivos?
Siempre me he esforzado por hacer películas comerciales, lo que pasa es que no siempre he logrado que se reflejara en la taquilla, pero siempre lo he intentado. Creo que en este caso sí funciona porque el humor es más fuerte que en mis otras películas. Pero creo que hay un buen equilibrio de tono. Creo que Byung-hun usó la palabra “comercial” porque, como mencionas, es una película especialmente cómica, y quizás la gente la disfruta y entiende más porque es divertida. Pero algo a tener en cuenta es que el apego o la relación del público al protagonista, hacia Man-su, fluctúa. Hay momentos que se sienten cercanos al personaje, y hay otros momentos de distancia porque él divaga, se aleja… Creo que los momentos de comedia surgen en esos momentos de distancia, lo cual, en mi opinión, al mismo tiempo, podría ser un obstáculo para que esta película sea tan comercial.
