Premios Goya 2026: Hay que recordar

Premios Goya 2026: Hay que recordar

Alauda Ruiz de Azua Premios Goya 2026

Una gala ágil (20 minutos más breve), emotiva, pero sin pasarse con la nostalgia, reflexiva y comprometida. Con premios repartidos: cinco para Los Domingos, seis para Sirât y también ganaron Sorda (tres) y La cena (dos).

“Es la fiesta del cine, pero hay que hablar de la realidad”, dijo la actriz y directora argentina Dolores Fonzi que casi abrió la alfombra roja de los Premios Goya 2026. Eran las seis de la tarde en Barcelona, aún quedaban cuatro horas más por delante de looks y belleza, pero también de muchas declaraciones de condena a la violencia en todo el mundo. Esto es una fiesta del cine, pero también hay espacio para llamar “a la reflexión sobre la preocupante situación de desprecio de los derechos humanos que se está produciendo por doquier y desde el poder político”, como dijo el presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite, en su siempre lúcido y entrañable discurso.

Los Goya son una fiesta como dejó claro el arranque de los maestros de ceremonia cantando y bailando sobre el escenario: Luis Tosar y Rigoberta Bandini, entonaron el Hoy puede ser un gran día, “si lo ganas… date una oportunidad… No la líes”, mensajitos subliminales para que no se repitiera lo del año anterior (aquellos discursos infinitos que nos alargaron la gala)… y cumplieron, respetaron sus tiempos en una gala que resultó más o menos ágil (recortaron 20 minutos), coherente, con su puntito justo de nostalgia, sobria con el humor y emotiva en lo musical y en sus videos de recuerdos de esos 40 años que se celebraban.

Antonio Fernandez Gabarre Premios Goya 2026

(Photo by Carlos Alvarez/WireImage)

El arranque fue justo en tiempos y también lo fue el discurso de Nagore Aranburu (el primero de la noche para Los Domingos) y eso siempre marca el resto de la noche. Una gala que prometía ser previsible en el reparto de premios y que fue cumpliendo el guion esperado. Los técnicos para Sirât, los artísticos (y principales) para la película de Alauda Ruiz de Azúa (que se hicieron esperar), Sorda también tuvo sus momentos, Jose Ramon Soroiz subió y también Toni Fernández Gabarre («Por los Fernández»). También el tono era el esperado y cumplieron (¡gracias!), precisamente en el día en el que Israel y EE UU bombardeaban Irán (con el director iraní Jafar Panahi presente allí), no podía ser de otra forma.

“Dios nos compensa con los premios y nos castiga con la realidad”, dijo Gonzalo Suárez en su maravilloso discurso de Goya de Honor, con cuento incluido. Disfrutemos de los premios pues mientras podamos. Porque sí, como dijo el veterano director, el cine sigue siendo “el último reducto en el que podemos soñar despiertos”, gracias a él seguiremos superando las cavernas que nos vengan por delante. A eso nos agarraremos. Como también insistió Susan Sarandon. “Somos las películas que hacemos”, dijo Dolores Fonzi al recoger su premio a mejor película iberoamericana por Belén. “El mundo es una película de terror… Eso no somos nosotros, no somos la humanidad, no podemos seguir permitiéndolo, ustedes que tienen tiempo, no caigan en la trampa, la ultraderecha vino a destruirlo todo, vengo del futuro –advirtió–, de un país donde el presidente puso en venta incluso el agua”. 

Y con la esperanza puesta en un futuro en el que sigamos “yendo a las salas para ver pelis y docus”, que diría Méndez-Leite, la gala número 40, cómo no podía ser de otra manera, miró mucho al pasado. Desde las manos blancas de José Luis Borau a los discursos de los Goyas de Honor, el “gracias por darme una vida, Daniel” de Miguel Herrán, antiguos presentadores de estas ceremonias y premiados, como una Victoria Abril repasando su trayectoria (y alguna anécdota), y un video dedicado en exclusiva a Rosa María Sardá, sí, la que se lo puso difícil para el resto.

La gala continuó… dejó buenos momentos musicales, quizá lo que más se recordará de esta ceremonia (ya que seguimos con los recuerdos): la rumba de Bad Gyal, el Si te vas de Robe para acompañar el In Memoriam y también ese “Nunca más usar la violencia” que entonó Alba Flores al recoger el premio a mejor canción con la que rememoró a su padre y a su música.

Alba Flores Silvia Perez Cruz

(Photo by Carlos Alvarez/WireImage)

“Empezamos en febrero y ya es marzo”, dijo Toni Acosta sobre el escenario para aliviarnos un poco, porque por muy bien que vaya una gala, cuando llegamos a las 12 de la noche, todo va pesando. Aun así, seguimos con buen ritmo y mejores discursos, bravo, porque los premiados aprendieron la lección, gracias. 

Hubo alguna sorpresa… Ese Goya a mejor guion adaptado para La cena, Joaquín Oristrell y Manuel Gómez Pereira que agradecieron el premio a una comedia (¡por fin!), que escribieron porque les parecía “importante recordar al público de 2026 que Franco fue un dictador y que los dictadores someten a los pueblos a sus caprichos”.

Seguimos con el no olvidar de Alauda y recordemos: crear sin miedo. “Sí al arte, a la conexión, a la ternura y a la empatía”, como dijo en doble idioma Miriam Garlo al recoger su premio a revelación.

El final no tuvo ninguna sorpresa y volvió a subir Alauda (una vez) a por el de mejor dirección con un recuerdo muy necesario: ella era la cuarta mujer en subir a recoger ese premio (dos para Isabel Coixet, uno para Pilar Miró y otro para Iciar Bollai) en los 40 años de Premios Goya. Y subió de nuevo (otra vez, la tercera) para ese cabezón a mejor película que llegó ya en domingo: Los Domingos. Quinta película dirigida por una mujer en ganar este premio, como dijo su productora Marisa Fernández Armenteros. De nuevo. Recordemos. Hay que recordar.

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