Estrenada en el Festival de Cannes, donde se alzó con el Premio Especial del Jurado, Resurrection se pasea en cada episodio por un género del cine, desde el mudo al noir y hasta un thriller de vampiros. “Creo que el cine lo que hace siempre es emocionar al público. Esta película no solo trata del cine en sí, también utiliza el lenguaje cinematográfico para preguntar por qué vivimos en este mundo y reflexionar sobre qué es lo más importante para nosotros hoy en día”, decía el director a su paso por Seminci, donde la película compitió en Sección Oficial.
Una mujer ha descubierto a este hombre que todavía es capaz de soñar y consigue meterse en sus sueños para buscar la verdad. “La muerte del cine es un concepto que subyace en la película todo el rato, pero también equivale un poco a la muerte de la humanidad, de lo que nos hace humanos, que es esa capacidad de soñar. Yo quiero que el protagonista pueda enfrentarse directamente a esta pregunta, qué es lo importante”, añade Bi Gan.

El cantante y actor Jackson Yee, una de las estrellas del nuevo panorama chino, es el protagonista de Resurrection, un personaje que encarna a los legendarios monstruos del cine. “No encontraba una imagen adecuada para poder traspasar, viajar, de ciclo en ciclo, entonces pensé en el monstruo. Cuando es un monstruo muy feo por fuera, pero muy bondadoso por dentro, yo empatizo con él y el público también”, explica el cineasta.
Las actrices Shu Qi, Li Gengxi y Hao Lei, y los actores Mark Chao, Zhang Yi, Dong Zijian y Lee Hong-Chi completan el reparto de esta película, en la que el director avanza al compás de los cinco sentidos, “con los que percibimos el mundo”, continúa. “Vivimos en un mundo de enormes avances tecnológicos –y advierte–, tenemos que recordar que lo que realmente necesitamos es nuestro cuerpo. Usamos las piernas para andar e ir más lejos, los ojos para ver, la mente para pensar. Por supuesto, el cambio del mundo hace que estemos pendientes de la máquina, pero creo que tenemos que volver a las cosas tradicionales, antiguas, puras, simples. Nuestro conocimiento del mundo parece fallido, pero es lo que construye nuestra consciencia y nuestra sociedad, es lo que hace que seamos humanos”.
“No entiendo hacer cine de otra forma. Es como para un futbolista, al que le resulta muy difícil jugar al baloncesto. Son diferentes deportes. Me gustaría también hacer otro tipo de cine, pero no puedo”, confiesa el cineasta chino, que asegura que hoy “estamos perdiendo la capacidad de encontrarnos y no vamos a encontrarnos en las pantallas de los dispositivos. A lo mejor el cine es la herramienta más adecuada para ello”.
