Ocho años después de Oro, Agustín Díaz Yanes vuelve a dirigir, Un fantasma en la batalla es un intenso thriller sobre una mujer infiltrada en la banda de ETA.
Hacía mucho tiempo que Agustín Díaz Yanes quería hacer una película sobre ETA, pero como cuenta en la revista de BEST MOVIE octubre, era un tema sobre el que hasta poco no se podía hablar o llevarla al cine. Con el apoyo de Belén Atienza, Sandra Hermida y J. A. Bayona encontró la historia en la Operación Santuario, la que supuso el principio del fin de ETA con el descubrimiento de todos sus zulos en el sur de Francia. Una operación en la que tuvo mucho que ver los agentes infiltrados de la guardia civil en la banda terrorista.
Díaz Yanes decidió poner como centro de su historia a una infiltrada, una mujer que se mueve como un fantasma, como una samurái, es alguien lo suficientemente invisible para no dejarse ver o dejarse ver lo justo, que pueda ganar confianza, sin levantar sospechas.

A diferencia de en La infiltrada, aquí el conflicto interno de la protagonista, interpretada por Susana Abaitua, cobra mucho peso y es el centro emocional en lo que acaba siendo casi un thriller psicológico, siempre muy pegado al rostro de esta mujer, Amaia.
Un fantasma en la batalla tiene la tensión, energía e interés que una historia así reclamaba. Montando en el momento justo las escenas de ficción de la película con imágenes reales de los atentados o las manifestaciones en las calles, dejando que sea la realidad la que se imponga sin truculencias.
