La bellísima Rebuilding demuestra, de nuevo, que Josh O’Connor es el mejor actor que tiene ahora mismo la industria anglosajona.
Sólo los chalecos fluorescentes de los trabajadores destacan entre el gris y negro de las cenizas de lo que fue el rancho de Dusty (Josh O’Connor). Un cowboy obligado a vender las pocas vacas que sobrevivieron y realojado en un tráiler park provisional montado por el gobierno. Sin su rancho, sin sus animales, esa tierra y casa y granero de color azul brillante que era de su familia desde generaciones, Dusty ya no sabe quién es. De la soledad del tráiler, sin saber por qué, se planta en casa de su ex pareja y recoge a su hija, una niña con la que llevaba tiempo desconectado precisamente por el trabajo que le exigía el rancho.
Haberlo perdido todo, supone un nuevo comienzo, la idea sobre la que se agarra Rebuilding, esta bellísima película de Max Walker-Silverman, su segundo largo tras Una canción de amor (2022), que escribe y rueda en su natal Colorado. Un lugar que es puro desierto, aunque el hombre se haya negado a aceptarlo, empeñado en hacerlo florecer. Pero la naturaleza encuentra sus formas de regresar, de avanzar, de volver a los lugares que le habían robado… como está pasando ahora. Rebuilding es, en parte, una película sobre el cambio climático que ya está aquí y genera fuegos infernales cada año, inundaciones… pero no se regodea ni centra en el desastre, ni siquiera ahonda en ese miedo, da por hecho que va a ocurrir y seguir ocurriendo y, por eso… ¿qué hacemos? ¿Qué nos queda? ¿Cómo será nuestro futuro?
Desde el título lo explica, esta es una película sobre lo que pasa después, sobre nuevos comienzos, sobre lo que va a pasar entre un fuego y otro, sobre la comunidad de apoyo y cuidados que surgen en los momentos de crisis, sobre familias encontradas a las que nos tenemos que agarrar como único soporte. Ese es el viaje que realiza su protagonista, un hombre solitario, dedicado a sus tierras que se da cuenta de dónde estaba lo importante, qué compone el hogar y la familia. Son un montón de recuerdos, sí, también aquellos perdidos en el fuego y son los otros.

Rebuilding habla de pérdida, de memoria, de familia y de hogar, y lo hace con el tempo de esa naturaleza que se impone, de amaneceres, atardeceres y tormentas. Y con la dulzura de Josh O’Connor, un actor increíble que carga con el peso del legado familiar y de la identidad dura del cowboy y se lleva hasta la dulzura, la fragilidad y la sutileza.
Una película pequeña, pero llena de una emoción sin pretensiones que nos recuerda que debemos agarrarnos a la esperanza, una esperanza compartida.
