Margarida Corceiro protagoniza la adaptación de la exitosa novela ‘Todo lo que nunca fuimos’: “Prefiero una historia de amor feliz, pero también nos apetece llorar un poco”

Margarida Corceiro protagoniza la adaptación de la exitosa novela ‘Todo lo que nunca fuimos’: “Prefiero una historia de amor feliz, pero también nos apetece llorar un poco”

Todo lo que nunca fuimos

No consiguió convertirse en Sophie de Mamma Mia como deseaba de pequeña, pero sí aprendió a actuar y a hablar español para lograr sus otros sueños.

“Para escribir soy fatal, pero para hablar nos entendemos, ¿no?”, nos pregunta sonriente Margarida Corceiro (Santarém, 2002) con un español casi perfecto. Originaria de Portugal, aprendió nuestro idioma tomando clases particulares, viendo películas y configurando su móvil en español y, si se lanzó a ello, fue porque aquí estábamos deseando verla en pantalla. Comenzó como modelo a los 12 años, pero eran tantas las ofertas que le llegaban para participar en la televisión portuguesa que decidió apuntarse a clases de interpretación. Su primer trabajo fue en Prisioneira a los 16 años y, tras protagonizar la serie Morangos com Açúcar cuatro años después, las productoras españolas empezaron a fijarse en ella. “Cuando empecé a hacer selftapes en español pensé: ‘Igual tengo que mejorar bastante…’”, se ríe. Desde entonces, ha aparecido en Punto Nemo (acaba de estrenar temporada) y, ahora, ha vuelto para adueñarse del verano español en Todo lo que nunca fuimos.

La adolescencia y el amor propio no suelen ir de la mano, un tema que se muestra en Todo lo que nunca fuimos. ¿Cómo recuerdas aquella época?

Yo he hablado mucho de esto con mi padre, aunque en mi familia vivimos la vida de una manera muy ligera, así que no he pasado por cosas tan dramáticas en mi adolescencia. ¡Pero es una época súper difícil! A la Magui de 15 años le diría: “Acuérdate todas las noches de las personas que importan y piensa en cosas bonitas. ¿Qué puedo hacer mañana para alegrarme un poco más? Igual mañana tengo clases, pero igual el fin de semana tengo tiempo para ir a comer un helado y eso me hace feliz” [se ríe]. También llamar a las personas que nos son importantes, algo que deberíamos hacer siempre, pero que igual olvidamos. ¡Y pedir ayuda!

Leah es una chica con depresión. ¿Cómo te preparaste para interpretarla?

Yo soy una chica muy feliz, nunca he perdido a nadie y no he pasado por ningún trauma grave. Pero como el libro tiene todos los pensamientos de Leah, es casi un diario, y eso ha sido muy bueno para mí, porque es muy completo y me ha ayudado muchísimo. Tenía apuntadas frases de Leah sobre ese tema y también he hablado con gente que ha pasado por situaciones parecidas. La música me ha ayudado muchísimo también.

¿Qué música escuchabas?

¡Mucho Billie Eilish! Y música muy antigua de personas que hablan de pensamientos parecidos. También vi películas y, siempre que tengo que rodar una secuencia muy triste, me gusta escuchar un poco de música para entrar en el mood.

Y, como Magui, ¿qué película es importante para ti?

He crecido viendo millones de veces, ¡pero millones de veces!, Mamma Mia. Creo que es un clásico. No falla, ¿verdad? Y a veces me preguntan: “¿Prefieres la primera o la segunda?”. Y bueno, la primera es un clásico, pero la segunda está muy bien… ¡No puedo elegir! Cuando tenía cinco años, pensaba que iba a ser Sophie de mayor. ¡Ese era mi goal!

¿Y actualmente? ¿Con qué estás obsesionada?

Bueno, ahora quiero que salga Euphoria 3. Y, ¿has visto Tell Me Lies?

¡La tengo pendiente!

Pues es un poco heavy, pero habla de problemas reales. En eso se parece a Todo lo que nunca fuimos. Creo que con Euphoria no me identifico tanto porque todo parece muy hardcore, ¿no? Pero en estas otras historias son personas 100% normales con problemas normales. Y te hace pensar que, a veces, desde fuera, es muy obvio la decisión que tienes que tomar, y toda la gente lo sabe, pero desde dentro es muy difícil. Tell Me Lies, por ejemplo, me recuerda muchísimo a personas que has visto en el cole, o cuando tenemos amigas y, a veces, no nos gusta su novio… [se ríe].

Pero en Todo lo que nunca fuimos sí nos gusta el novio, porque es buena persona, lo que hace que los momentos difíciles sean más dramáticos.

¿Te gustan las historias de amor agridulces?

¡Es que es buena persona! ¡Y la quiere muchísimo! La verdad es que yo prefiero una historia de amor feliz, pero a veces también nos apetece llorar un poco, ¿no?

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