Simón Mesa Soto dirige ‘Un poeta’, la tragicomedia de un artista fracasado: “En el cine uno tiene un dilema, hacer un proyecto vendible o hacer un proyecto personal”

Simón Mesa Soto dirige ‘Un poeta’, la tragicomedia de un artista fracasado: “En el cine uno tiene un dilema, hacer un proyecto vendible o hacer un proyecto personal”

Un poeta

El cineasta colombiano Simón Mesa Soto se pregunta en Un poeta por las limitaciones del arte y las concesiones del autor en esta película, premiada en Cannes y en San Sebastián.

La idea del artista fracasado y las preguntas acerca de las limitaciones y concesiones que un creador debe hacer fueron reflexiones muy serias que un día se hizo Simón Mesa Soto, que partió de ellas para construir la historia de Un poeta, un drama, casi tragedia, divertidísimo y tristísimo al mismo tiempo, con el que ganó el Premio del Jurado Un Certain Regard en el Festival de Cannes y el premio Horizontes Latinos en San Sebastián. Éxito en los cines colombianos, la película está protagonizada por el debutante Ubeimar Ríos, un profesor de bachillerato en un instituto de Antioquia, amante de la poesía y miembro de una banda de heavy metal, que ya ha ganado dos premios por este trabajo, en Lima y en Biarritz, y que es uno de los grandes aciertos de este proyecto. Un poeta es la historia de Óscar Restrepo, un tipo obsesionado con la poesía que, a pesar de ser un fracasado en ella, persigue todavía una vida de gloria en la literatura. Mientras tanto, tiene que aceptar un trabajo de profesor y así conoce a Yurlady, una adolescente en la que proyecta todas las posibilidades que él ya no tiene. Su tesón y empuje por ayudar a la joven le va a dar muchos problemas. Rebeca Andrade, también debutante, da vida a esta joven.

NACIDA DE LA FRUSTRACIÓN

Autor de Amparo en 2021, Simón Mesa Soto reconoce que Un poeta nace un poco de su propia frustración. “Yo soy profesor, he vivido muchos años de ser profe, no a tiempo completo como el personaje, pero sí… Y me he sostenido de eso con una vida muy austera. Ves cómo se tambalea el sueño del artista. Esa frustración es la que quise convertir en una película, en una comedia, para reírme de los dilemas de la creación artística en Colombia”, dice el director, que decidió que más que retratar a un cineasta en esta situación, se centraría en un poeta, “porque ser poeta es más utópico aún, si cabe”.

Así, Mesa Soto reconoce que hay bastante de él en la figura de Óscar Restrepo. Profesores ambos, amantes de la poesía, “gustadores de licor y fracasados en la literatura”. Hombres, sobre todo el de la ficción, atrapados en una utopía del arte puro, libre de manipulaciones y prejuicios, y ajeno a las exigencias del mercado. Hombres víctimas del mundo interesado y manipulador de hoy.

“En el cine obviamente uno tiene un dilema, hacer un proyecto vendible o hacer un proyecto personal”, reconoce el cineasta, que sabe que ciertos temas son más fáciles de financiar que otros. “Pero a mí lo que me llena de emoción fue haber hecho una película para la que nos tocó tomar el camino largo, poder hacerla y mostrarla y generar ese diálogo”, añade Simón Mesa, y confiesa que encontrar el apoyo económico para Un poeta “fue un infierno”. Los productores le preguntaban dónde estaba Colombia en esta historia, “porque en Colombia hay unos temas y unas formas preestablecidas y Un poeta es una película que allí no existe”.

DESDE LA COMEDIA

“¿Cuál es la libertad a la hora de crear? ¿Dónde está? ¿Qué es lo que tú quieres hacer como artista?” son las preguntas que se hace Simón Mesa en la película, para la que ha apostado por la comedia, “porque si hubiera contado esta historia a través de un drama, se hubiera convertido en una crítica y no era eso lo que quería”, explica el director, que puntualiza: “Yo no quería hacer una crítica, quería hacer humor. Quería reírme de mí, tenía que reírme de mí, porque, como artista, yo he sido parte del engranaje”.

Y en esa inclinación por la comedia, una gran baza es, sin duda, la elección de Ubeimar Ríos para interpretar al personaje principal. “Dos meses antes del rodaje, Simón nos convocó y nos contó más o menos la historia, porque el guion solamente se entregó un mes antes”, cuenta el actor. “Ya posteriormente, como se dice en un argot popular, me empeliculé, tratando de vivir el personaje, tratando de sentir lo que sentía Óscar…”, afirma Ríos. “Fue un trabajo bien bonito, sobre todo después de que nos entregaron el guion, cuando tenía que aprenderme todo el discurso de Óscar, prepararme para salir a escena y tratar de seguir las recomendaciones de Simón”.

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