Catherine Laga’aia cumple su sueño interpretando a Vaiana: “Espero que también abra puertas para muchas otras jóvenes de las Islas del Pacífico”

Catherine Laga’aia cumple su sueño interpretando a Vaiana: “Espero que también abra puertas para muchas otras jóvenes de las Islas del Pacífico”

Vaiana

Nacida en Sídney y de ascendencia samoana, Catherine Laga’aia, de 19 años, está a punto de ver cómo su mundo se revoluciona tras convertirse en la actriz de carne y hueso que da vida a Vaiana, la protagonista más aventurera de Disney, después de presentarse a un casting convocado por Instagram.

Catherine Laga’aia (Sídney, 2006) tenía aún 16 años cuando se presentó al casting masivo que Disney lanzó por redes sociales. “Cualquiera podía hacerlo, buscaban chicas de entre esta edad y esta para interpretar a Vaiana. Y mi familia lo consideró porque… bueno, todas las familias de chicas de las islas del Pacífico lo habían considerado”, se ríe la joven, ahora de 19 años (cambiará de década en diciembre), desde su habitación, vía Zoom, en la ciudad australiana. “Pero yo lo veía como algo a años luz. Como si no fuera una meta alcanzable. Así que, en cierto modo, hasta sentí que solo era una de estas cosas que haces para acabar dolida porque de verdad que no esperaba llegar tan lejos… Pero lo logré”.

Hablamos con Catherine a principios de junio, cuando aún esta historia no la había contado tanto, al menos no públicamente. “Necesito calcular el número exacto porque lo cambio cada vez –se ríe–. Fueron muchas rondas de audiciones. Hice audiciones por Zoom, mandé videos grabados e incluso una prueba presencial en Nueva York en diciembre de 2023… Lo único que no hice, y me extrañó, fue una lectura de química con otros actores. Fue un proceso muy largo –se lamenta–. Empecé en febrero de 2023 y en febrero de 2024 me enteré de que me habían elegido”. Aquel día sabía que Thomas Kail, el director de Vaiana, la versión live-action de uno de los éxitos más recientes de Disney, la iba a llamar. “Imaginé que si me iba a llamar…”, dice con una sonrisa, esperaba una buena noticia. Y así fue. “Me dijo: ‘Esta es la mejor noticia que puedo darte hoy’. Fue como si las estrellas se alinearan para mí. Creo que la primera persona a la que se lo conté fue a mi padre… porque mi madre estaba ya en la habitación conmigo”, recuerda.

“No puedes hacer Vaiana sin tener a Vaiana”, afirmaba Kail unos días antes, también vía Zoom, desde su casa de Nueva York. Y cuenta su lado de este proceso de casting: “Llevo 25 años en esta industria y esta es una de esas cosas que suceden, uno de esos milagros… Miles de personas se presentaron al casting por todo el mundo, Kate [Catherine] mandó su video desde Australia y desde el primer momento en que me senté a verlo, pensé: ‘¿Quién es esta?’. Como vivía allí, tuvimos que hacer casi todo el trabajo vía Zoom y, cuando tuvimos la oportunidad de conocerla en persona, todo el mundo estaba de acuerdo: no era solo la calidad de su trabajo, era su espíritu, una esencia en ella que transmitía valentía, curiosidad; era feroz, audaz y divertida. Era Vaiana. Hasta que no la conoces, la película es solo una idea y, cuando la encontramos por fin, te das cuenta de que puedes llevarla a cabo”.

Para la actriz empezó entonces el trabajo de verdad. Otro año de intensa preparación antes del rodaje. Hay que recordar que Vaiana es hija del jefe de una tribu de la Polinesia de hace 2.000 años, ama el mar, lo conoce, aprende a navegar de manera casi autodidacta… y, claro, como heroína de Disney, tiene que cantar. “Cuando todavía estaba aquí, en Australia, tomaba clases de canto y de movimiento. Hacía videollamadas con el director y repasábamos el guion. Y cuando llegué a EE. UU. en mayo de 2024, todo se aceleró”, relata. “Ya allí seguí con las clases de canto y más clases de canto. También tomé clases de dicción porque, obviamente, yo tengo acento australiano y tenía que imitar el acento estadounidense. Aprendí a navegar en un barco moderno y también en canoa. Clases de baile y pequeñas cosas como aprender a tejer cestas”.

La actriz es hija de Jay Laga’aia, actor neozelandés, conocido por su papel en los Episodios II y III de Star Wars, por La isla de Nim o Daybreakers. Catherine creció acompañándolo a rodajes y al teatro. “En cierto modo, tengo algo de nepotismo a mi favor”, dice entre risas y admite que el sueño de ser actriz “simplemente estaba ahí todo el tiempo”. Pero lo que siempre la llamó fue el teatro, “tener esa relación con el público, en vivo, donde casi puedes conversar con ellos”, dice. “Pensaba que ese era el camino que iba a seguir. Y como no creía que iba a conseguir el papel en Vaiana, no tenía ni idea de cómo era el mundo de la interpretación en la pantalla ni el del cine. Pero creo que, después de esta película y de otra que hice después [Crashout, que también se estrenará este año, además de aparecer en la serie Las flores perdidas de Alice Hart], siento que conozco mejor este mundo”.

Admite que antes de Vaiana no sabía muy bien qué iba a hacer con su vida. “Pero después de Vaiana, estoy muy segura de mis decisiones profesionales”, afirma sobre este personaje que podría cambiarle la vida dos veces. La primera fue hace diez años, cuando la película de animación se estrenó. “Hasta entonces nunca me había visto representada en pantalla. Creo que nos representaban como una cultura entera, pero ver a una adolescente isleña del Pacífico como protagonista era bastante raro. Además, no era una isla cualquiera del Pacífico, sino que tenía muchos elementos de Samoa y Vaiana tenía el pelo rizado y la piel morena… Me veía reflejada en ella. Cambió mi forma de pensar, porque la gente estaba muy emocionada y enamorada de la película, veían mi cultura y decían: ‘¡Qué bonito! Es envidiable’. Me podía sentir muy orgullosa”.

Y ahora se toma ese poder de representación muy en serio, decidida a seguir en esta profesión borrando barreras. “Solo puedo esperar que esta industria sea lo suficientemente buena conmigo como para que me dejen quedarme. Realmente espero que en un par de años el impulso de Vaiana no solo lance mi carrera, sino que también abra puertas para muchas otras jóvenes de las Islas del Pacífico y para los isleños del Pacífico en general –concluye–. Espero que Vaiana pueda mostrarles, como me mostró a mí, que esta es una meta muy alcanzable si trabajas para lograrla”.

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