Miles de personas marcharon por el Lido de Venecia: entre ellas, varios actores y figuras del cine.
El sábado 30 de agosto, tuvo lugar una marcha en el Lido de Venecia, que según los organizadores atrajo a unas 5.000 personas. La manifestación, promovida por Stop Genocide!, transcurrió sin incidentes, siguiendo un recorrido desde Santa Maria Elisabetta hasta el Festival de Cine, elegido como destino por su valor simbólico.
Numerosas caras conocidas del cine italiano también estuvieron presentes entre los participantes, como Emanuela Fanelli, presentadora de las veladas de inauguración y clausura del Festival, Zerocalcare, el director Damiano D’Innocenzo, el guionista Stefano Sardo, la actriz Benedetta Porcaroli y muchos otros, demostrando el apoyo transversal a la causa palestina desde el mundo del espectáculo.
La marcha, promovida por cientos de asociaciones, colectivos y grupos políticos de la región del Véneto y otras partes del mundo, tuvo como objetivo visibilizar la situación de Gaza en el Festival de Cine, como se anticipó durante la conferencia de prensa del miércoles 27 de agosto.
El lema elegido, Alto al genocidio en Palestina, resumió las demandas de los manifestantes, quienes denunciaron los continuos bombardeos de hospitales, escuelas y campos de refugiados, así como la privación de necesidades básicas como alimentos y agua a la población civil. En el comunicado emitido días antes, los organizadores denunciaron abiertamente una escalada que había superado todos los límites de la humanidad y el derecho internacional.
Entre los puntos más significativos de la protesta se encontraba la denuncia de los asesinatos de periodistas y médicos, la confiscación de buques humanitarios como la Flotilla de la Libertad y la continua violencia de los colonos armados en Cisjordania.
“Alto al genocidio, alto a la venta de armas, alto a la complicidad occidental” fue uno de los lemas que se repitieron a lo largo de la movilización.
Según los organizadores, la ocupación permanente de Gaza y el anuncio oficial del gobierno de Netanyahu representan un salto cualitativo en una situación que ya se consideraba insostenible. De ahí la decisión de vincular la protesta al Festival de Cine de Venecia, en un momento en que la atención internacional se centra en Venecia: el objetivo era transformar un importante evento cultural en una oportunidad para la denuncia y la visibilidad del pueblo palestino. Esta postura, explicaron los simpatizantes, no pretende ser simbólica, sino representar un paso concreto hacia la movilización colectiva.
La participación fue numerosa y diversa: desde asociaciones locales de la ANPI hasta organizaciones como Emergency, Extinction Rebellion, Mediterranea Saving Humans, Arci y cientos de grupos estudiantiles y culturales. La lista de firmantes, en constante evolución, destacó cómo la conexión entre la cultura y el compromiso político puede servir como catalizador para las necesidades sociales y humanitarias.
La marcha del Lido fue, por tanto, una manifestación pacífica pero decisiva, en la que la comunidad civil y el mundo del espectáculo marcharon juntos para exigir el fin inmediato de la guerra y un cambio de rumbo en las políticas occidentales hacia Israel. Con la mirada del mundo puesta en el Festival, el llamamiento de los manifestantes fue claro: garantizar que el cine y la cultura no sean espacios aislados de la realidad, sino instrumentos activos de protesta y solidaridad.
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