Zendaya protagoniza, junto a Robert Pattinson protagoniza El drama, la nueva comedia grotesca, cínica y provocadora de Kristoffer Borgli. Hablamos con la actriz sobre esta película que sigue a una pareja que en los días previos a su boda se enfrenta a una crisis cuando unas inesperadas revelaciones desbaratan lo que uno de ellos creía saber sobre el otro.
El drama explora las relaciones de pareja y los lados oscuros de una relación. ¿Te gustan las sorpresas?
Nunca me han gustado… Prefiero saber enseguida si tengo que enfrentarme a algo malo o a una locura… Y, aun cuando son buenas sorpresas, muchas veces me pillan desprevenida y no soy capaz de apreciarlas. Esta película explora las relaciones de pareja y cómo pueden evolucionar, por desgracia, también de maneras inesperadas.
Has trabajado muy a menudo últimamente con Robert Pattinson.
Al principio me parecía un tipo un poco misterioso e introvertido, porque solía quedarse aislado y en silencio en las fiestas o eventos, pero luego Tom [Holland, la pareja de Zendaya, ndr] me explicó que en realidad es muy divertido y que le encanta bromear. Y así fue: poco a poco se abrió y descubrí esa faceta suya. Él también, como yo, protege mucho su privacidad.

¿Cómo fue trabajar con él en El drama?
Fue un proceso que nos marcó, también por las dudas relacionadas con la interpretación. Pero confié en el director. Cuando no comprendía bien el guion o tenía inseguridades sobre algunas frases o sobre mi actuación, Robert siempre estaba disponible y presente, y yo también lo apoyé a él en los momentos difíciles.
¿Qué piensas personalmente del drama? Además de en esta nueva película, lo hsa abordado a menudo en otros trabajos, como Euphoria.
Por desgracia, el drama forma parte de la existencia. He aprendido que el amor y la pérdida van de la mano y que no existen situaciones perfectas, como las que se ven en ciertas comedias románticas, aunque me gusta verlas porque ahuyentan los malos pensamientos. Pero incluso en la historia de amor más hermosa siempre se esconde la pesadilla de la pérdida.
Con Tom Holland, a quien conoció en 2016 durante Spider-Man: Homecoming, ¿has afrontado alguna vez problemas de pareja?
Tom tiene un carisma increíble y me impresionó, tanto como actor como persona, desde la primera vez que lo vi… Tiene una capacidad natural para conectar con la gente, te hace sentir cómoda enseguida y es muy sensible, lleno de atenciones. Me ayudó a salir de mis ansiedades y a tener más confianza en mí misma.
¿Qué te ha enseñado El drama?
A mantenerse lejos de las relaciones tóxicas y a estar atentos a las “señales peligrosas”, como el desinterés hacia una persona, las demasiadas ausencias, las mentiras… Las mentiras, precisamente, no las tolero. Para mí, la autenticidad, la sinceridad, la lealtad y la honestidad están por encima de todo.
En la película también se habla de lo que sucede cuando se cometen errores… ¿Hasta dónde llega tu tolerancia?
Todos cometemos errores, somos humanos y es normal, pero creo que es importante aprender y no volver a caer en ellos. Intento ser tolerante, especialmente cuando se trata de culturas diferentes, porque puede haber muchos malentendidos. Pero, en general, una persona que lleva la bondad dentro la demuestra siempre hacia todo el mundo, no solo con las personas que ama o conoce. Esa cualidad es la que más me gustó de Tom. Una persona que posee ese don también sabe disculparse cuando se equivoca y hacerse perdonar. Las personas que no son completamente transparentes, en cambio, rara vez lo hacen. Más bien buscan excusas y, a veces, incluso consiguen que te sientas culpable.

En Euphoria, ahora en su tercera temporada, se han tratado temas muy duros relacionados con las relaciones entre jóvenes y adultos. Ahora, de algún modo, vuelves a enfrentarte al tema de la pareja en El drama…
Las personas son complejas, tienen distintos niveles de sentimientos, emociones, energías… Y tienen un pasado. En ese sentido, las personas pueden cambiar o quizá no hacerlo nunca, pero somos nosotros quienes, enamorados, no vimos o no quisimos ver ciertos aspectos de ellas que luego, al convivir, se manifiestan con toda su intensidad, como un terremoto repentino.
Solo tienes 29 años, pero demuestras mucha sabiduría…
Nací y crecí en Oakland, San Francisco, en una familia de clase trabajadora. Mis padres son profesores de escuela pública y me inculcaron una fuerte ética del trabajo. Si he elegido papeles difíciles y complejos ha sido para denunciar los problemas de los jóvenes. Me importa ser un buen ejemplo para ellos. Intento dar lo mejor de mí y espero conseguirlo.
