Coyote vs. Acme lleva al eterno perdedor de los Looney Tunes a los tribunales en una comedia que combina acción real, animación y el humor físico de los personajes clásicos. Dave Green construye una aventura que, entre explosiones y productos defectuosos, encuentra una historia sobre segundas oportunidades y sobre plantar cara a quien siempre parece tener las de ganar.
Convertir al Coyote en protagonista de una película de juicios podría parecer una de esas ideas disparatadas que solo funcionarían en el universo de los Looney Tunes. Sin embargo, Coyote vs. Acme, dirigida por Dave Green, encuentra en esa premisa un punto de partida suficientemente sólido para construir una comedia que combina acción real, animación y el humor físico más reconocible del icónico personaje. Después de años sufriendo las consecuencias de los productos de ACME, el Coyote decide llevar a la compañía ante los tribunales con la ayuda del abogado Kevin Avery (Will Forte), un profesional de perfil bajo que encuentra en este caso una oportunidad para volver a creer en su trabajo. Frente a ellos se sitúa Buddy Crane (John Cena), el abogado de la corporación, perfecto contrapunto cómico para una historia que juega con las reglas del cine judicial sin dejar de lado las persecuciones, explosiones y golpes marca de la casa. La película acierta especialmente cuando recupera la faceta más física y absurda del personaje.
Aunque nació como protagonista de cortometrajes, Dave Green consigue trasladarlo al largometraje sin que necesite pronunciar una sola palabra y esquivando que los carteles que utiliza para comunicarse se conviertan en un recurso repetitivo. Al mismo tiempo, la película aprovecha su interminable cadena de fracasos para darle una dimensión más entrañable. Will Forte y John Cena sostienen con soltura la parte humana, mientras los numerosos Looney Tunes que aparecen alrededor funcionan y no se limitan a figurar como cameos nostálgicos. Su principal problema está en un ritmo que por momentos se toma demasiado en serio su trama judicial y en un acabado digital que no siempre conserva el encanto de la animación clásica.
Aun así, Coyote vs. Acme consigue sacar al Coyote de su universo habitual sin que parezca fuera de lugar y mostrar una dimensión del personaje que apenas habíamos visto. El eterno perseguidor se convierte por primera vez alguien que se rebela ante una fuerza mucho mayor que él en una particular versión de David contra Goliat. El eterno perdedor de los Looney Tunes acaba convertido en el héroe de su propia historia sin dejar de reírse de sus desgracias.