Una sátira demoledora sobre la hipocresía adulta y sus consecuencias en el universo infantil.
Pese a que en su tramo final fuerza demasiado la sátira y acaba incurriendo en el exceso grotesco, Bad Apples es una de las comedias negras más inteligentes y mordaces de los últimos años. Segundo largo del sueco Jonatan Etzler, la película sigue a Maria (Saoirse Ronan), una maestra que trata de sacar adelante una clase de primaria mientras uno de sus alumnos, especialmente conflictivo, amenaza con desestabilizarla por completo. Desbordada y con su carrera en juego, la profesora terminará envuelta en una situación cada vez más delirante que pondrá a prueba sus convicciones y su capacidad para mantener el control. De planificación visual admirablemente minuciosa, la película, cáustica hasta la médula, arranca como una atmosférica comedia dramática para devenir pronto en un thriller inquietante, aterrador por momentos, y logra moverse, durante su hora y media de metraje, con notable soltura en un terreno híbrido en el que conviven el puro desasosiego y la risita nerviosa. La banda sonora orquestal de Chris Roe, solemne y ominosa, dota al montaje de una punzante ironía, reforzando el contraste entre la aparente inocencia del universo infantil y la oscuridad que bulle bajo sus cimientos. El resultado es un amargo y muy cínico retrato de la hipocresía moral de una sociedad frívola y egoísta; un relato, en fin, sobre la forma en que los adultos «civilizados» acaban por legar sus peores miserias a los más pequeños. Y así nos va.