Crítica de ‘Erupcja’: Volcanes interiores

Erupcja

Pete Ohs convierte una historia sentimental mínima en una deriva sobre nuestra necesidad de encontrar señales donde, quizá, tan solo hay coincidencias.

Bethany, una joven londinense de paso por Varsovia junto a su novio Rob, aprovecha la cancelación de su vuelo para reencontrarse con Nel, una antigua amiga con quien mantiene desde hace años una relación muy intensa pero intermitente. Cada vez que ambas se encuentran, un volcán entra en erupción en algún lugar del mundo; esta vez es el Etna. La coincidencia alimenta la fantasía de Bethany de que existe algo excepcional entre ellas, aunque la película irá revelando, con cierta ironía, cuánto hay de proyección en esa idea. La nueva película de Pete Ohs, un melodrama de apariencia mínima y espíritu ligero, se construye sobre una forma de hacer cine tan abierta como sus personajes: escrita y rodada en colaboración con los actores, su relato avanza a través de conversaciones, encuentros fortuitos y pequeñas observaciones; la narración en off, de tono literario y con un punto siempre irónico, añade una capa de extrañamiento a unas imágenes que convierten Varsovia en un territorio de desubicación. Aquí pueden rastrearse ecos del mumblecore, de Rossellini y su Viaggio a Italia y de la poética errante de Hong Sang-soo. Su protagonista, la artista Charli xcx (que debuta aquí como actriz), encarna con admirable precisión el ensimismamiento y el desconcierto de su personaje, movido entre la intimidad y los azares de la deriva urbana. Quizá la película no logre transmitir del todo la intensidad de ese vínculo que pretende retratar, pero sí encuentra algo sugestivo, y de esto no hay duda, en esa zona incierta donde los recuerdos y las fantasías se confunden.

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