Natja Brunckhorst desaprovecha una historia real sobre el paso del socialismo al capitalismo en una comedia entrañable y apenas incisiva.
Segundo largo como directora de la alemana Natja Brunckhorst, conocida por su papel protagonista en la demoledora Yo, Christina F. (1981). Ambientada en los meses posteriores a la caída del Muro de Berlín, Este/Oeste parte de un acontecimiento real: en plena reunificación alemana, cuando los antiguos marcos de la RDA están a punto de convertirse en papel mojado, un grupo de vecinos descubre una enorme cantidad de dinero escondida en un búnker y decide buscar la manera de sacarle provecho antes de que pierda definitivamente su valor. Así, con los marcos robados, que en breves serán inservibles, se organizan para comprar artículos de consumo a vendedores puerta a puerta de la zona para después revenderlos en la antigua Alemania Occidental a cambio de marcos occidentales. La directora (cuyo anterior largo, Mostly Minimalistic, nunca llegó a España) se aproxima al evento desde la ligereza y el desenfado y firma un relato coral cálido y amable; un film con aroma de feel good movie que, pese a situar en el centro un conflicto de gran potencial satírico (la reacción de una comunidad educada en el socialismo ante la aparición de la riqueza), nunca parece tener más pretensiones que resultar entrañable y fácilmente digerible. El resultado, aunque por momentos divertido, es dramática y cinematográficamente inane, y sus maneras resultan televisivas y más bien torpes. La presencia de Sandra Hüller (Anatomía de una caída, La zona de interés) y Ronald Zehrfeld (Bárbara, Phoenix) a la cabeza del reparto tampoco consigue empujar a la película más allá del aprobado.