Christopher Nolan no se esconde: se cree Ulises, se ve como Ulises… y puede que lo sea en el Hollywood de hoy a la vista de su apabullante adaptación de La odisea.
Cuenta Variety que los fans de Nolan en EE UU hace un año que compraron sus entradas en cines que fueran a proyectar La odisea en IMAX 70mm, como la ha rodado entera; que van a recorrer kilómetros, cruzar estados y han pospuesto hasta embarazos. Los nolanistas son legión, seguidores fieles que encontrarán en la última película de su mesías una razón más para seguir venerándole. Es así. Christopher Nolan es su Ulises y deja claro que él mismo se ve así, a través de los gestos y palabras del héroe que Matt Damon interpreta (increíblemente) en pantalla.
Si algo se puede decir (a pesar de perezas y prejuicios iniciales) es que Nolan lo ha vuelto a hacer: logra convertir de nuevo su gran producción de autor en la película evento del verano y sin dejarse casi ni una coma del poema épico por el camino (incluso metiéndose en la Iliada y la Eneida para dar contexto y batallas). Si algo se le puede decir quizá es eso, su necesidad de contarlo todo, de demostrar más, de forzar más. La película no cansa a pesar de su duración, pero la épica habría quedado igual ahorrándonos algo.
Hay escenas sublimes, muchas. Desde el caballo de Troya clavado en la playa y arrastrado hasta dentro de las murallas, a las batallas marinas de los hombres de Ulises contra los designios de Poseidón. Matt Damon suda y sufre cada segundo de una película en la que vuelve a confirmar ese actor de grandes acciones y pequeños gestos que es.
Pero, eso sí, Nolan vuelve a fallar con las mujeres. No es La odisea el texto para ellas, vale, pero a la Penélope de Anne Hathaway le crea una historia muy Hollywood de hoy como para compensar quizá haber elegido a una actriz que solo le saca 13 años a su hijo de pantalla, Tom Holland. Charlize Theron como Calipso en un anuncio de perfume y Zendaya (gestitos) como Atenea son meros decorados… Como Lupita Nyong’o en su doble papel de Helena de Troya y Clytemnestra… Solo Samantha Morton como Circe protagoniza una escena, de las mejores del filme, a la altura de su talento. Incluso nos deja con ganas de las sirenas.
En el palacio de Ítaca sí se queda más tiempo, y Robert Pattinson como Antínoo es un gran villano en ese nido de pretendientes ante los que Tom Holland es un buen Telémaco, dando siempre cobijo a todo el que allí se presenta, mendigo o príncipe. Esa reivindicación de la hospitalidad reverbera en todo el filme y es relevante como tema hoy. Así como el regreso a casa, el eje central del poema y del viaje de Odiseo/Ulises, que ya ha estado presente en muchos de los filmes de Nolan.
Y sí, Nolan lo ha vuelto a hacer y su Odisea triunfará, compensando a todos los que le siguen contra viento y marea, él sigue siendo el gran héroe del Hollywood actual.