La actriz Rose Byrne acaba de ganar un merecido Globo de Oro por su papel protagonista en la película.
Ser madre no es siempre un camino de rosas, al contrario, hay veces en las que la maternidad se convierte en un auténtico infierno. La directora y guionista Mary Bronstein no solo dedica su segundo largometraje, Si pudiera, te daría una patada, a mostrar esa realidad, oscura y claustrofóbica, sino que avanza un poco más y apuesta todo a una historia en la que denuncia, entre lo cómico y lo amargo, la injusticia y la desigualdad que existen en los roles asignados a las mujeres todavía en el mundo hoy.
Protagonizada por Rose Byrne, que se merece todos los premios que ya ha ganado por este trabajo y muchos más –Oso de Plata en Berlín, Globo de Oro, mejor actriz en Sitges, Círculo de Críticos de Nueva York, National Board of Review, Asociación de Críticos de Los Ángeles, de Chicago, de Boston…–, esta película se mueve entre el drama, el retrato social y la comedia negra, y lo hace con un ritmo frenético, el mismo de la vida del personaje principal.
Ella es Linda, tiene una hija que vive conectada a una sonda, a la que debe llevar a terapia, con la que tiene que ir a grupos de apoyo. Es psicoanalista y trabaja en la misma clínica en la que su propio terapeuta la trata. Con éste las cosas no avanzan, al contrario. Por si fuera poco, el techo de su habitación se ha caído y tiene que ir a vivir a un hotel con su hija, mientras su marido se “parte el lomo”, en palabras de él, trabajando unas semanas fuera de casa. Para remate, una de sus pacientes, una madre angustiada, desaparece.
El túnel se estrecha y se oscurece cada vez más en la vida de esta mujer, a la que la cineasta Mary Bronstein sigue el rastro en esa carrera frenética por seguir adelante. Si pudiera, te daría una patada invita a compartir una experiencia de máxima tensión, a vislumbrar ese estado en el que uno se convence de que ha perdido completamente el control, es una película sobre la pesadilla del estrés.
Esta es la historia de una mujer sobrepasada, pero para nada es el retrato de una persona frágil. La directora, de hecho, revela perfectamente el empuje y la vitalidad de Linda, mostrando hasta dónde es capaz de llegar en esta especie de thriller dramático y emocional, del que, al terminar, una sale con auténtica necesidad de aire, de espacio y tiempo propios y de cierta tranquilidad.