★★★★
Una profesora universitaria de filosofía (Julia Roberts) enfrenta un dilema personal y profesional cuando una joven estudiante (Ayo Edebiri) acusa de agresión sexual a un colega (Andrew Garfield) y un oscuro secreto personal amenaza con salir a la luz. Con base en un inteligente guion de la escritora debutante Nora Garrett, esta Caza de brujas de Luca Guadagnino, de una caligrafía visual hipnótica, siempre física y sensorial, radiografía con mano maestra el oscuro presente de nuestras sociedades hipermediatizadas, ahondando, con la mirada puesta en el panóptico de Focault, en fenómenos tan espinosos como la hipervisibilidad, la polarización, las políticas identitarias y la cultura de la cancelación. Además de su apabullante propuesta estética, tan elegante como desconcertante, y de la absoluta excepcionalidad de sus intérpretes, lo que convierte a la turbadora nueva película del director de Queer (que ya desde los créditos iniciales guiña el ojo a Woody Allen) en un ejercicio de cine fascinante es, sin duda, la ambigüedad de su relato, abundante en inconclusas líneas de fuga, incómodo y punzante en cada uno de sus pliegos, deliberadamente pomposo y hasta operístico en el retrato de sus personajes, una autoerigida élite intelectual integrada por moralistas de salón. En tiempos de certezas simplistas, Caza de brujas apuesta valientemente por habitar las zonas grises para invitarnos a recordar que la realidad rara vez es absoluta.
© REPRODUCCIÓN RESERVADA