Crítica ‘Daniela Forever’: Una estimulante reflexión sobre el duelo en clave sci-fi

Crítica de 'Daniela Foverer', quinto largometraje del cineasta cántabro Nacho Vilagondo que llega a los cines el 21 de febrero.

★★★

En Daniela Forever, su quinto largometraje, Nacho Vigalondo continúa indagando en las incontables vertientes de la ciencia ficción. Lleva haciéndolo desde sus inicios como cineasta, en aquellos primeros cortos que dieron muestra de su gran capacidad de inventiva a la hora de abordar ideas complejas con los medios más escasos. Continuó por la misma senda en el momento en que dio el salto al largo, con su extraordinaria Los cronocrímenes (2007), castiza aproximación a la paradoja de los viajes temporales. Después vendrían Extraterrestre (2011), en la que se adentraría en el terreno de la comedia romántica con el telón de fondo de una invasión alienígena, Open Windows (2013), donde se puso hitchcockiano para trenzar un thriller en formato multipantalla, y Colossal (2016), su cuarto largo, en el que hizo un uso alegórico de los códigos del ‘cine kaiju’ para hablar de los desengaños y traumas propios del final de la juventud. Ahora, con Daniela Forever, el cineasta cántabro explora, con el toque de ligereza y autoconsciencia que caracteriza siempre su trabajo, la cuestión de las realidades paralelas para reflexionar acerca de las dificultades de sobrellevar un duelo, en una suerte de homenaje a su idolatrado Philip K. Dick con el filtro propio de una comedia romántica. El resultado, y aunque un punto por debajo de sus mejores trabajos (Los cronocrímenes y Colossal, en opinión de quien escribe), es de una frescura y un ingenio admirables (especial mención merece su inteligente uso de los formatos y ratios de pantalla -4K 2:35 por un lado, betacam 4:3 por otro- para separar, respectivamente, el gozoso sueño de la gris realidad), y ratifica lo que venimos sabiendo bien desde hace ya tiempo: más o menos redondas, las películas de Vigalondo, gran amante de las ideas, son siempre atrevidas, arriesgadas, genuinamente estimulantes. Que eso esté siempre por delante.

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